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GRUPO ATLANTISCorreduría de Seguros

Seguro de farmacia: cadena de frío, RC y robo en Canarias

Qué necesita de verdad la póliza de una farmacia: existencias y cadena de frío, RC de producto y dispensación, robo con guardia y cese de actividad.

Un corte de luz un sábado por la noche. El lunes, al abrir, el frigorífico marca catorce grados y dentro hay vacunas, insulinas y varios refrigerados que valen más que todo el lineal de la entrada. ¿Lo paga el seguro? Depende de unas líneas de las condiciones particulares que casi nadie lee el día de la firma.

Una farmacia se asegura mal cuando se asegura como si fuera una tienda. Comparte riesgos con cualquier comercio —incendio, agua, robo, clientes que se caen— pero tiene cuatro que son suyos y que se resuelven en garantías concretas.

El stock no es un stock cualquiera

En una farmacia, mucho valor ocupa muy poco. El armario refrigerado puede concentrar una parte importante de las existencias en unos pocos estantes, y el volumen sube en campañas de vacunación o cuando entra un pedido grande.

Eso choca con la costumbre de fijar el capital de existencias el día de la apertura y no volver a tocarlo. Si el capital declarado se queda por debajo del valor real, la aseguradora puede aplicar la regla proporcional del artículo 30 de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro e indemnizar en la misma proporción. Lo hemos explicado con números en infraseguro en la empresa, y en una farmacia el mecanismo es idéntico.

Hay además un segundo tope que se pasa por alto: aunque el capital global de existencias esté bien calculado, la garantía de mercancías refrigeradas suele tener su propio sublímite. Puedes estar bien asegurado en el conjunto y corto justo donde más duele.

La cadena de frío: la garantía que casi nadie lee

El deterioro de medicamentos por rotura de la cadena de frío no se cubre por el simple hecho de tener un multirriesgo. Se cubre si existe la garantía, si la causa está admitida y si puedes acreditar qué pasó.

Causa del deterioro Cómo suele tratarse
Avería del equipo de frío Habitualmente cubierta, con mantenimiento acreditado
Corte del suministro eléctrico de la compañía distribuidora Frecuente en el condicionado; algunos exigen una duración mínima del corte
Corte por impago del suministro o por manipulación de la propia instalación Suele quedar excluido
Error humano: puerta mal cerrada, termostato desajustado Normalmente excluido
Deterioro sin causa acreditada Muy difícil de cobrar

De ahí que la pieza clave no sea la póliza, sino el registro de temperaturas. El registrador continuo, la alarma de temperatura y el parte de mantenimiento del equipo son lo que convierte una sospecha en un siniestro documentado. Sin ese respaldo, la conversación con el perito se vuelve cuesta arriba.

En zonas costeras conviene además vigilar el equipo: la humedad y el salitre castigan los condensadores, y un compresor forzado falla antes.

Responsabilidad civil: explotación no es lo mismo que dispensación

En una farmacia conviven varias responsabilidades distintas y la póliza tiene que nombrarlas una a una:

  • RC de explotación. El cliente que resbala, la estantería que cae, el agua que baja al local de al lado.
  • RC patronal. Reclamaciones del personal por accidente de trabajo. Además, revisa si tu convenio te obliga a un seguro de convenio; es una obligación independiente de la RC.
  • RC de producto. Cobra sentido real cuando se elabora: fórmulas magistrales, preparados oficinales, acondicionamiento propio.
  • RC por error de dispensación. Entrega equivocada, sustitución mal hecha, confusión de posología, incidencia en un sistema personalizado de dosificación.

La cuarta es la que más veces falta. Muchos multirriesgos de comercio traen RC de explotación y se quedan ahí; el error profesional en la dispensación o la elaboración necesita mención expresa, igual que los servicios asistenciales que prestes. La diferencia entre unas coberturas y otras la desarrollamos en RC de explotación y RC patronal.

Robo, atraco y guardias

El seguro distingue tres cosas que en la calle se llaman igual:

  • Robo: con fuerza en las cosas, típicamente con el local cerrado.
  • Atraco o expoliación: con violencia o intimidación sobre las personas, con la farmacia abierta.
  • Hurto: sin fuerza ni violencia. Suele estar excluido.

En una farmacia, esta distinción no es teórica: el turno de guardia cambia el perfil del riesgo. Si haces guardias nocturnas o atiendes por ventanilla, decláralo. Una póliza redactada sobre un horario comercial normal es terreno abonado para una discusión el día del atraco.

Tres puntos que conviene mirar con lupa:

  1. Sublímites de dinero en efectivo, que casi siempre van por separado: en caja registradora durante el horario, en caja fuerte y fuera de ella.
  2. Desperfectos por robo. El escaparate, la persiana y la cerradura pueden costar más que lo sustraído.
  3. Medidas de protección declaradas. Alarma conectada, cierres, armario de seguridad para estupefacientes y psicótropos. Si la póliza las recoge y no están operativas, la cobertura se resiente.

Cuando hay que cerrar: cese de actividad y pérdida de beneficios

Aquí está el riesgo más caro y el peor asegurado. Una farmacia no se traslada de un día para otro: la autorización está vinculada a un local y a una zona farmacéutica concretos. Si un incendio o una inundación te dejan fuera, no basta con alquilar cualquier bajo de la calle siguiente.

Por eso la garantía de paralización de actividad —o de pérdida de beneficios— importa tanto. Dos parámetros deciden si sirve:

  • El importe diario o el margen bruto asegurado, que debe cubrir gastos generales permanentes: nómina, alquiler, préstamos, cuotas.
  • El periodo de indemnización. Es el error más común. Un periodo corto se agota mientras aún estás con la obra, los trámites y la reposición del stock. En las islas, los plazos de obra y de suministro no siempre encajan en periodos cortos, así que conviene dimensionarlo con realismo.

Comprueba también si la póliza contempla los gastos de habilitación de un local provisional. Puedes ampliar el detalle de esta garantía en pérdida de beneficios.

Repaso rápido antes de renovar

  1. ¿Cuál es el capital de existencias y cuándo se revisó por última vez?
  2. ¿Qué sublímite tiene la garantía de mercancías refrigeradas?
  3. ¿Guardas registro continuo de temperaturas y parte de mantenimiento del equipo de frío?
  4. ¿La RC nombra el error de dispensación y la elaboración de fórmulas?
  5. ¿Están declaradas las guardias y el horario real?
  6. ¿Qué sublímite hay para efectivo dentro y fuera de la caja fuerte?
  7. ¿Cuántos meses cubre el periodo de indemnización por paralización?

Dónde entra un corredor

Como corredores de seguros, este es el trabajo previo: leer el condicionado que ya tienes, localizar los sublímites que no se ven en la primera página y contrastar alternativas en el mercado sobre la base de un análisis objetivo, no de la oferta de una sola aseguradora. Y si llega el siniestro, acompañarte frente al perito con la documentación ordenada desde el principio.

A veces la conclusión es que tu póliza está bien y solo hay que ajustar dos cifras. Cuando es así, lo decimos igual. Puedes ver cómo trabajamos el ramo en seguros para empresa.

Si llevas una farmacia en Canarias y quieres saber qué cubre exactamente tu póliza actual, mándanosla y te decimos lo que vemos.

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