Infraseguro en la empresa: el stock mal declarado sale caro
Cómo funciona la regla proporcional cuando arde el almacén, por qué el stock declarado casi nunca coincide con el real y qué revisar antes del siniestro.
El incendio siempre llega en el peor momento: con el almacén lleno. Es lógico, porque es cuando hay más material que puede arder, pero también es cuando la póliza se queda más corta. La empresa declaró 80.000 € de existencias cuando contrató, en noviembre tenía 200.000 € en el local, y la indemnización sale por una fracción de lo que perdió. La cobertura no falla. Falla la cifra.
Existencias no es lo mismo que contenido
En una póliza de empresa hay tres partidas distintas y conviene no confundirlas:
- Continente: la obra, la instalación, lo que quedaría si vaciaras el local.
- Contenido o mobiliario e instalaciones: estanterías, maquinaria, equipos, herramienta.
- Existencias: la mercancía destinada a la venta o la transformación. Stock, materia prima, producto acabado.
Cada partida tiene su propio capital y cada una se examina por separado el día del siniestro. Puedes tener el continente perfectamente asegurado y las existencias infraseguradas al 40 %. La aseguradora no compensa una cosa con otra salvo que la póliza lleve una cláusula que lo permita expresamente.
La regla proporcional aplicada al stock
El artículo 30 de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro permite indemnizar en la misma proporción que hay entre el capital asegurado y el valor real de lo asegurado en el momento del siniestro. En existencias, ese "valor real" no es una cifra fija: sube y baja con la actividad.
Un ejemplo con cifras redondas, solo para ilustrar el mecanismo:
| Concepto | Importe |
|---|---|
| Capital de existencias declarado en la póliza | 80.000 € |
| Valor real del stock el día del incendio | 200.000 € |
| Mercancía destruida | 60.000 € |
| Indemnización (60.000 × 80.000/200.000) | 24.000 € |
Se pierden 60.000 € de mercancía y se cobran 24.000 €. Y eso sin entrar en el resto de consecuencias: pedidos que no se sirven, clientes que se van, alquiler y nóminas que siguen corriendo.
Por qué la cifra declarada casi nunca es la buena
- Se declaró el stock medio, o directamente el del día en que se firmó la póliza, y no el pico de campaña.
- La empresa ha crecido. Más facturación es más rotación y más stock en el local, y la póliza sigue con el capital de hace cinco años.
- Se valoró a precio de venta o a precio de coste sin criterio claro. Lo habitual es que las existencias se indemnicen a coste de reposición o de adquisición, no al precio con el que ibas a venderlas. Conviene saber qué dice tu póliza.
- Hay mercancía de terceros en el local: depósito, material de un proveedor, producto pendiente de recoger. Si no está declarada, no está cubierta, y quien responde ante el propietario es la empresa.
- La insularidad alarga los plazos. En Canarias reponer mercancía peninsular o de importación lleva semanas, y muchas empresas trabajan con colchones de stock más altos de lo que ellas mismas creen.
Herramientas que existen y casi nadie usa
No hace falta declarar el pico máximo todo el año y pagar prima por él doce meses. El mercado tiene soluciones para esto:
- Cláusula de existencias flotantes o declaración periódica. Declaras el stock real cada mes o cada trimestre y la prima se regulariza. Encaja bien con negocios de temporada.
- Margen de campaña. Un porcentaje adicional de capital durante los meses punta, definido en la póliza.
- Compensación de capitales entre partidas. Permite que el exceso de una partida cubra el defecto de otra dentro de unos límites. Muchas pólizas la incluyen y el asegurado no lo sabe.
- Cláusula de derogación de la regla proporcional hasta un porcentaje de desviación. No es un cheque en blanco, pero absorbe los desajustes pequeños.
Y una carga que es del tomador: el artículo 11 de la Ley de Contrato de Seguro obliga a comunicar a la aseguradora la alteración de las circunstancias declaradas. Un almacén nuevo, una línea de producto que multiplica el stock o un cambio de actividad entran ahí.
Prepara también la prueba, no solo el capital
En un siniestro de existencias el debate no es solo cuánto había asegurado: es cuánto había. Y eso lo tiene que acreditar la empresa.
- Inventario actualizado, con criterio de valoración documentado.
- Facturas de compra y albaranes accesibles.
- Copia de todo fuera del local: en la nube o en otra ubicación. Si el inventario ardió con el almacén, empiezas la negociación con la peritación en desventaja.
- Fotografías o vídeo del almacén a plena carga, con fecha.
Si asegurador y asegurado no coinciden en la valoración, la Ley de Contrato de Seguro prevé el nombramiento de peritos por cada parte y, en desacuerdo, un tercero. Llegar a ese punto con papeles es muy distinto a llegar con recuerdos.
Dónde entra un corredor
Como corredores de seguros, en una revisión de póliza de empresa lo primero que miramos son las existencias: qué capital hay, con qué criterio se fijó, si el negocio tiene estacionalidad, si hay mercancía de terceros y si el contrato incorpora alguna cláusula que amortigüe la desviación. Después pedimos alternativas a varias aseguradoras sobre la base de un análisis objetivo del mercado y comparamos condicionados, no solo primas.
A veces la conclusión es que hay que subir el capital. Otras, que basta con reordenar las partidas o activar una declaración periódica que ya estaba disponible. Y en más ocasiones de las que parece, que la póliza está bien y solo hay que revisarla cada año.
Puedes ver cómo trabajamos el ramo en seguros de empresa. Si quieres una segunda lectura de tu póliza actual, mándanosla y te decimos qué vemos.