Seguro de convenio: qué pasa si hay un accidente y no lo tienes
Tu convenio colectivo puede obligarte a asegurar a la plantilla por muerte e invalidez. Qué cubre, cómo comprobar si tu póliza encaja y quién paga si falta.
Una empresa de limpieza con nueve personas en plantilla. Un trabajador se cae de una escalera, le reconocen una incapacidad permanente total un año y medio después, y entonces llega la reclamación: pide el capital que su convenio colectivo fija para esa contingencia. La empresa había pedido presupuesto para ese seguro dos años antes. Nunca llegó a firmarlo. Ese importe lo pagó de su caja.
Es el siniestro más evitable que existe. No hay discusión técnica, no hay peritaje, no hay letra pequeña que interpretar: o tienes la póliza, o pagas tú.
No es una póliza opcional
El seguro de convenio no lo inventa la aseguradora ni te lo coloca nadie. Lo impone el convenio colectivo aplicable a tu actividad, que obliga a todas las empresas de su ámbito funcional y territorial, estén o no afiliadas a la patronal que lo negoció.
Si tu convenio dice que la empresa suscribirá una póliza que garantice un capital en caso de muerte o incapacidad permanente derivada de accidente, eso es una obligación laboral exigible. Del mismo orden que pagar la nómina o cotizar.
Dos consecuencias que sorprenden a bastante gente:
- No depende del tamaño. Un autónomo con un solo trabajador está tan obligado como una empresa de doscientos.
- Alcanza a quien no se ve a sí mismo como empresa. Una comunidad de propietarios con un conserje o un portero en nómina es empleadora a estos efectos, y los convenios de empleados de fincas urbanas suelen recoger esta obligación. Es un frente que muchas juntas ni se plantean cuando revisan sus seguros de comunidad.
En Canarias esto pesa especialmente en hostelería, construcción, limpieza de edificios y comercio: sectores con convenio provincial, con plantillas que entran y salen, y con revisiones que actualizan los capitales sin que nadie en la empresa se entere.
Qué cubre normalmente
Es un seguro de capitales fijos, no de daños. Ocurrida la contingencia, se paga la cantidad pactada, sin discutir cuánto ha perdido nadie. Las coberturas que aparecen con más frecuencia:
- Fallecimiento por accidente.
- Incapacidad permanente total para la profesión habitual.
- Incapacidad permanente absoluta.
- Gran invalidez.
Cada convenio decide qué contingencias entran, con qué capital y con qué alcance temporal: solo durante la jornada de trabajo, o las veinticuatro horas del día. Ahí es donde se juega buena parte del encaje.
Conviene tener clara una cosa: esto es una mejora sobre la protección de la Seguridad Social, no un sustituto. Y es distinto de la responsabilidad civil de la empresa frente al trabajador, que es otra póliza y otra conversación dentro de tus seguros de empresa.
Qué pasa el día del accidente si no la tienes
Responde la empresa con su patrimonio. La obligación existía y no se cumplió, así que el capital que el convenio garantizaba lo pone el empresario, más lo que arrastre una reclamación judicial.
Y no se arregla después. Un contrato de seguro suscrito cuando el siniestro ya ha ocurrido es nulo, salvo en los casos que la propia ley exceptúa (artículo 4 de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro). En el seguro de convenio no cabe cubrir a posteriori un accidente ya producido: el día que suena el teléfono, la ventana ya se cerró.
Los desajustes que más vemos
Tener póliza no es lo mismo que estar cubierto. Estos son los fallos habituales:
| Qué falla | Qué ocurre cuando hay accidente |
|---|---|
| No hay póliza | La empresa paga el capital del convenio de su bolsillo |
| El capital asegurado es inferior al del convenio | La aseguradora paga el suyo; la diferencia la pone la empresa |
| La póliza cubre solo jornada laboral y el convenio exige 24 horas | Accidente fuera del trabajo: sin cobertura |
| La relación de asegurados no está actualizada | Se discute si el trabajador recién incorporado estaba asegurado |
| Se aplica un convenio que no es el que corresponde | Los capitales contratados no son los exigibles |
El segundo caso es el más traicionero. La póliza se contrató bien, con el capital correcto de su momento; después el convenio se revisó al alza y la póliza se renovó sola, año tras año, con la cifra antigua. Un ejemplo con cifras redondas, solo para ilustrarlo: si el convenio pasa a exigir 30.000 € y tu póliza sigue en 20.000 €, la aseguradora cumple pagando 20.000 € y los 10.000 € restantes son tuyos.
Cómo comprobarlo en tu empresa
- Identifica qué convenio te aplica de verdad, por la actividad real que desarrollas y su ámbito. No el que aparece en una plantilla de contrato de hace años.
- Busca el artículo de mejoras sociales o seguro colectivo: contingencias cubiertas y capital de cada una.
- Coge las condiciones particulares de tu póliza y compáralas línea a línea con ese artículo.
- Revisa cómo se declaran los asegurados: colectivo cerrado con lista nominal o variable sobre nómina. Si es nominal y hay altas nuevas, hay que comunicarlas.
- Apunta quién revisa el capital cada vez que se publica una actualización del convenio. Si la respuesta es "nadie", ya sabes por dónde va a llegar el problema.
Aprovecha para mirar si el mismo colectivo tiene alguna cobertura solapada dentro de tus seguros de vida y salud: a veces se está pagando dos veces lo mismo y faltando otra cosa.
Dónde entra un corredor
Como corredores de seguros, esta revisión la hacemos partiendo del convenio, no de la póliza. Primero leemos qué exige el texto aplicable, después miramos qué tienes contratado, y solo entonces buscamos alternativas en el mercado sobre la base de un análisis objetivo. También te avisamos cuando se publica una revisión que cambia los capitales, que es justo el momento en que estas pólizas se quedan cortas sin que nadie lo note.
Si el resultado es que estás correctamente cubierto, te lo decimos igual y no tocamos nada. Lo que no queremos es que descubras el desajuste con la reclamación encima de la mesa.
¿Quieres saber si tu póliza encaja con tu convenio? Mándanos el convenio y las condiciones particulares y te devolvemos la comparación por escrito.