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GRUPO ATLANTISCorreduría de Seguros

Cómo documentar un siniestro para cobrar lo que toca

Fotos, facturas, presupuestos, testigos y deber de salvamento: cómo montar el expediente de un siniestro para que la aseguradora pague lo que corresponde.

Revienta un bajante un sábado por la mañana. Cierras la llave de paso, llamas a un fontanero de urgencia, secas, tiras el parqué levantado y sacas a la calle el mueble hinchado. El lunes declaras el siniestro. El jueves llega el perito a una vivienda seca, ordenada y sin rastro de nada. Actuaste bien. Documentaste mal. Y las dos cosas se deciden en los mismos veinte minutos.

Actuar rápido no está reñido con documentar

El artículo 17 de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro te obliga a emplear los medios a tu alcance para aminorar las consecuencias del siniestro. Es el deber de salvamento, y no es un consejo: incumplirlo permite a la aseguradora reducir la prestación. La contrapartida está en el mismo artículo: los gastos que te genere cumplirlo corren por cuenta de la aseguradora, dentro de los límites del contrato y siempre que no sean desproporcionados respecto a lo salvado.

En la práctica: cierra la llave, apuntala, tapa con lona, llama al cerrajero. Pero antes de tocar nada, dedica dos minutos a grabar. Y guarda cada ticket de lo que gastaste en contener el daño —urgencia del fontanero, deshumidificadores, contenedor de escombros—, porque eso se reclama aparte de la reparación y muchos asegurados ni lo presentan.

Las fotos que sirven y las que no

Una foto vale si el perito puede reconstruir con ella lo que pasó. Eso significa:

  • Tres momentos: antes de tocar, después de contener el daño y después de reparar.
  • Del general al detalle: primero la estancia entera para situar el daño, luego el elemento afectado, luego el detalle con algo que dé escala (una cinta métrica, un objeto reconocible).
  • La causa, no solo el efecto: la tubería partida, la teja desplazada, la junta abierta, el cuadro eléctrico. El efecto se ve; la causa es lo que se discute.
  • Un vídeo lento y continuo recorriendo la estancia: enseña el conjunto sin recortes y es difícil de rebatir.
  • Archivos originales. No edites, no recortes, no apliques filtros: la fecha y la hora del archivo aportan. Mándalas por correo como adjunto y conserva el original en el móvil, porque la mensajería instantánea comprime la imagen y pierde información.

Lo que no sirve: cuatro primeros planos tomados dos semanas después, con el mueble ya retirado y la pared repintada.

Probar qué había y cuánto valía

El daño en el continente casi siempre se ve. El contenido es otra historia: ahí hay que acreditar dos cosas distintas, que el bien existía y cuánto valía.

Sirven las facturas y tickets de compra, las garantías, los extractos bancarios o el historial de pedidos de una tienda online, las fotos antiguas donde aparezcan los bienes de fondo y los números de serie de los electrodomésticos. En una empresa, el inventario contable y el control de existencias hacen ese trabajo; en una comunidad, el acta que aprobó la instalación y la factura del industrial que la puso.

El mejor momento para reunir esa prueba es antes del siniestro. Un recorrido en vídeo de la vivienda o del local una vez al año, guardado en la nube, resuelve en diez minutos lo que después son cien facturas que ya no aparecen. Es la misma lógica que hay detrás de dimensionar bien el capital de contenido en el seguro de hogar: si el día del siniestro no puedes acreditarlo, para el expediente no existe.

Presupuestos: la cifra la fija quien la desglosa

Un presupuesto que dice "reparación general: 6.000 €" no defiende nada. Uno que dice "18 m² de tarima flotante, retirada del pavimento existente, nivelación de solera, rodapié y mano de obra" se discute partida a partida, y esa discusión la ganas tú si las mediciones están bien tomadas.

Pide dos presupuestos de industriales reales, fechados, firmados y con el CIF del emisor. Que incluyan lo accesorio, que es donde se pierde dinero: retirada de escombros, pintura de la estancia completa cuando no hay forma de igualar el color, protección del mobiliario, dificultad de acceso.

Dos cautelas. Si la aseguradora te ofrece su red de reparadores, es una opción legítima; si prefieres a tu industrial de confianza, dilo por escrito desde el primer día. Y no firmes conformidades ni finiquitos sin leer qué cierran: ese documento da por liquidado el expediente. Si el perito valora muy por debajo y no hay acuerdo, existe la vía del peritaje contradictorio y el tercer perito.

Testigos, partes y restos: la prueba que caduca

Hay pruebas que solo existen durante las primeras horas.

  • Testigos. El vecino, el conserje, el empleado, el cliente que estaba en el local. Pide nombre, teléfono y una descripción breve por escrito o en audio, el mismo día. Recoge solo lo necesario y dile para qué es: el RGPD también se aplica cuando quien recoge los datos eres tú.
  • Partes e informes de terceros. Atestado de la policía local, parte de bomberos, orden de trabajo del fontanero con la causa técnica escrita, informe del servicio técnico. Pídelos por escrito en el momento, no un mes después.
  • No tires los restos. Guarda el trozo de tubería, el flexo quemado, la pieza defectuosa. Si el daño lo causó el producto de un fabricante o la negligencia de un tercero, la aseguradora puede subrogarse en tus derechos y reclamarle a él (artículo 43 de la Ley de Contrato de Seguro). Sin la pieza, esa reclamación se queda sin base.

La ley te da además siete días para comunicar el siniestro, salvo que tu póliza amplíe el plazo, y te obliga a informar sobre sus circunstancias y consecuencias. En una comunidad conviene ordenar antes quién declara y con qué documentación: lo desarrollamos en cómo declarar un siniestro en la comunidad.

Prueba Qué acredita Cuándo se consigue
Fotos y vídeo iniciales El estado real antes de tocar nada Los primeros minutos
Tickets de urgencia y secado Gastos de salvamento reembolsables El mismo día
Facturas, extractos, fotos antiguas Preexistencia y valor del contenido Antes del siniestro
Presupuestos desglosados El coste real de reparación Los primeros días
Testigos, atestados y partes Cómo ocurrió y quién responde Primeras 48 horas
Piezas y restos dañados La causa técnica y la acción contra un tercero Hasta el cierre

Un apunte canario. Con viento y salitre, la discusión habitual es si el daño fue súbito o si venía de una degradación progresiva, que las pólizas no cubren: tener fotos del elemento en buen estado meses antes cambia esa conversación. Y si unas lluvias se declaran fenómeno extraordinario, el expediente lo tramita el Consorcio de Compensación de Seguros, con la misma exigencia documental.

Dónde entra un corredor

Como corredores de seguros, el expediente lo montamos junto al asegurado: qué falta, qué sobra y cómo se presenta. No sustituimos al perito ni decidimos la indemnización, pero sí evitamos que una reclamación correcta se caiga por un hueco documental que tenía arreglo el primer día.

También decimos lo incómodo. Inflar un siniestro o colar daños preexistentes no es una estrategia: puede costarte la indemnización entera y el contrato. El objetivo es que cobres lo que te corresponde según tu póliza, ni un euro menos ni uno de más.

Si tienes un siniestro abierto y no sabes si lo que has reunido basta, cuéntanos el caso y te decimos qué falta antes de que sea tarde.

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