Tengo dos seguros que cubren lo mismo: ¿cobro dos veces?
Qué pasa cuando dos pólizas cubren el mismo riesgo: cuándo se acumulan las indemnizaciones, cómo se reparte el pago entre compañías y qué tienes que comunicar.
Un daño por agua en un piso. La póliza del hogar lo cubre. La de la comunidad, también. Y entonces llega la pregunta: ¿se puede cobrar de las dos? La respuesta corta es que en los seguros de daños no, y en los de personas a veces sí. La diferencia entre una cosa y otra explica casi todos los malentendidos que genera este tema.
Qué es el seguro múltiple
Hay seguro múltiple cuando el mismo tomador tiene contratadas con distintas aseguradoras coberturas sobre el mismo interés, frente al mismo riesgo y durante el mismo periodo. No es ilegal ni raro: la mayoría de las duplicidades aparecen sin que nadie las busque, sumando pólizas a lo largo de los años.
No hay que confundirlo con el coaseguro, que es otra cosa: varias compañías reparten de forma pactada un mismo riesgo, normalmente en una sola póliza y con porcentajes escritos. Ahí el reparto es deliberado. En el seguro múltiple, casi nunca.
Por qué no se cobra dos veces en los seguros de daños
La Ley 50/1980 de Contrato de Seguro parte de un principio muy básico: el seguro repara un daño, no genera un beneficio. El asegurado no puede enriquecerse con el siniestro. Esa idea, el llamado principio indemnizatorio, marca el techo de todo: lo máximo que se cobra es el daño efectivamente sufrido.
Tener dos pólizas no duplica el daño. Si la reparación cuesta 8.000 €, se cobran 8.000 €, haya una póliza o haya tres. Lo que cambia no es cuánto se cobra, sino quién paga y en qué proporción.
Cómo se reparte entre las compañías
Cuando concurren varias pólizas sobre el mismo interés, cada aseguradora contribuye en proporción a la suma que tiene asegurada, con el límite del daño real. Un ejemplo con cifras redondas, solo para ilustrar el mecanismo:
| Concepto | Importe |
|---|---|
| Daño peritado | 8.000 € |
| Suma asegurada, póliza A | 150.000 € |
| Suma asegurada, póliza B | 50.000 € |
| Paga la póliza A (75 % del total asegurado) | 6.000 € |
| Paga la póliza B (25 % del total asegurado) | 2.000 € |
| Total cobrado por el asegurado | 8.000 € |
En la práctica, el asegurado no tiene que hacer de árbitro entre compañías. Lo habitual es declarar el siniestro a las dos, que una de ellas lo tramite y que después las aseguradoras se entiendan entre sí. La que ha pagado de más puede reclamar a la otra su parte. Lo que sí conviene es que ambas estén informadas desde el principio: si una se entera tarde, la tramitación se alarga y aparecen dos peritos con dos criterios distintos sobre el mismo daño.
Cuándo sí se acumulan: los seguros de personas
Aquí cambia la lógica. En un seguro de vida o de accidentes no se indemniza un daño evaluable en dinero: se paga un capital pactado de antemano. Por eso los capitales sí se suman. Quien tiene un seguro de vida vinculado a la hipoteca y además una póliza individual no está duplicando nada indebidamente; ha contratado dos prestaciones distintas y las dos se cobran.
Con matices importantes:
- Gastos médicos y reembolso. Cuando la póliza reembolsa facturas, vuelve a funcionar la lógica indemnizatoria: la misma factura no se cobra dos veces. Una póliza de salud de convenio y una privada pueden convivir, pero no para facturar el mismo gasto dos veces.
- Decesos. Es un seguro de prestación de servicio, y el servicio se presta una sola vez. Que exista una segunda póliza no multiplica el sepelio. Qué ocurre entonces con esa segunda póliza depende de lo que digan sus condiciones, y por eso hay que leerlas antes. Lo tratamos en este artículo sobre el seguro de decesos.
- Invalidez y otras garantías complementarias. Conviene revisar cómo están definidas en cada contrato, porque no todas responden igual.
Tu obligación: comunicar los demás seguros
La Ley de Contrato de Seguro impone al tomador el deber de comunicar a cada aseguradora la existencia de los otros seguros sobre el mismo interés, tanto al contratar como cuando ocurre el siniestro. No es una formalidad decorativa: si la ocultación es dolosa y existe sobreseguro, la ley permite a las aseguradoras quedar liberadas del pago.
Traducido: callarse que hay otra póliza no beneficia a nadie. En el mejor de los casos, complica el expediente. En el peor, lo tumba.
Dónde se duplica sin querer
Las duplicidades reales que aparecen al revisar carteras suelen ser siempre las mismas:
- Hogar y comunidad sobre el continente. El caso más frecuente. La póliza de la comunidad cubre elementos comunes y, según cómo esté redactada, parte del interior de las viviendas. La del propietario también. Ayuda tener claro qué es continente y qué es contenido.
- Negocio en local alquilado. El seguro del propietario del inmueble y el multirriesgo del inquilino se solapan en continente y en responsabilidad civil.
- Autónomo colegiado. RC profesional contratada a título individual y RC incluida en la póliza de la sociedad para la que trabaja.
- Salud. Póliza colectiva por convenio y póliza privada familiar.
- Vivienda vacacional en un edificio residencial. La póliza del apartamento y la de la comunidad, un clásico en Canarias, donde muchos edificios mezclan uso residencial y turístico.
Antes de cancelar la póliza "que sobra"
Detectar una duplicidad no significa que haya que anular una póliza mañana. Casi nunca cubren exactamente lo mismo:
- Compara coberturas reales, no titulares. Dos garantías con el mismo nombre pueden tener alcances muy distintos.
- Mira límites y sublímites. Una póliza puede cubrir el riesgo con un tope simbólico.
- Mira las franquicias. A veces la segunda póliza es justamente la que evita que la franquicia de la primera deje el siniestro sin indemnizar. Aquí explicamos cómo funciona la franquicia.
- Revisa exclusiones. La duplicidad suele ser parcial: coinciden en lo básico y divergen en lo importante.
- Comprueba los plazos de preaviso antes de dar de baja nada, para no quedarte con una anulación fuera de plazo y una prima girada.
Dónde entra un corredor
Esta revisión es exactamente el trabajo de un corredor de seguros: poner todas las pólizas encima de la mesa, ver dónde se solapan de verdad, dónde solo lo parecen y dónde hay un hueco que nadie está cubriendo. Como distribuidores independientes analizamos las condiciones de forma objetiva y te decimos qué mantener y qué sobra, con el mismo criterio con el que revisamos un seguro de comunidad, un multirriesgo de empresa o un seguro de hogar.
A veces la conclusión es que las dos pólizas tienen sentido y hay que ajustar la comunicación entre compañías. Otras, que se está pagando dos veces por lo mismo. Se sabe leyendo los contratos, no por intuición.
Si tienes la sospecha de que hay coberturas repetidas en tus pólizas, mándanoslas y te decimos lo que vemos.