Saltar al contenido
GRUPO ATLANTISCorreduría de Seguros

Revalorización automática de capitales: por qué sube tu recibo

Qué es la cláusula de revalorización automática de capitales, por qué encarece la prima cada año y qué riesgo asumes si decides desactivarla.

Llega el recibo de la renovación y viene más caro que el del año pasado. No ha habido siniestros, nadie ha ampliado coberturas y la aseguradora no ha comunicado ninguna subida de tarifa. La primera reacción es lógica: llamar para que lo quiten. Antes de hacerlo conviene saber qué es exactamente lo que se está quitando, porque en muchas pólizas esa subida no es un aumento de precio. Es un aumento de cobertura que se cobra.

Qué es la revalorización automática

Es una cláusula que actualiza cada año los capitales asegurados de la póliza sin que nadie tenga que pedirlo. El continente sube, el contenido sube, y con ellos sube la prima, porque la prima se calcula aplicando una tasa sobre el capital.

La actualización se hace según un índice pactado en el contrato. Los más habituales son el IPC, algún índice de costes de construcción o un porcentaje fijo anual escrito en las condiciones particulares. No es el mismo en todas las pólizas: el tuyo está en tu contrato, y a veces no coincide con el que la gente da por supuesto.

La lógica de la cláusula es sencilla. Lo que cuesta reconstruir un edificio o reponer una maquinaria no se queda quieto. Si el capital sí se queda quieto, cada año que pasa la póliza se aleja un poco más de la realidad.

Por qué sube el recibo, y qué parte no es revalorización

Un recibo puede subir por tres motivos distintos, y en la práctica se mezclan:

  • Revalorización de capitales. Sube el capital asegurado y la prima sube en proporción. La cobertura que compras es mayor.
  • Revisión de tarifa de la aseguradora. Mismo capital, más precio. Suele responder a la siniestralidad de la cartera o al encarecimiento de las reparaciones.
  • Cambios en el propio riesgo. Obras, nuevas garantías contratadas, ampliación del límite de responsabilidad civil.

A eso se suma un efecto de arrastre: los impuestos y recargos legales que aparecen en el recibo se calculan como un porcentaje de la prima. Cuando la prima sube, ellos suben detrás sin que nadie haya tocado nada.

Distinguir esas partidas es el primer paso. Si lo que ha subido es la tarifa, hay margen para negociar o para mirar el mercado. Si lo que ha subido es el capital, estás pagando por más seguro, no por el mismo seguro más caro. Para ver dónde está cada cosa ayuda saber cómo se lee una póliza por capas.

Por qué desactivarla puede salir caro

Cuando el capital asegurado se queda por debajo del valor real, aparece el infraseguro. Y con él, la regla proporcional del artículo 30 de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro: la aseguradora puede indemnizar en la misma proporción que hay entre el capital asegurado y el valor real del bien.

Un ejemplo con cifras redondas, solo para ilustrar el mecanismo. Un edificio asegurado por 1.000.000 €, con una revalorización del 3 % anual, frente al mismo edificio con la cláusula desactivada, y un daño por agua de 30.000 € diez años después:

Concepto Con revalorización Sin revalorización
Capital asegurado inicial 1.000.000 € 1.000.000 €
Capital diez años después 1.343.900 € 1.000.000 €
Valor real de reconstrucción a los diez años 1.343.900 € 1.343.900 €
Indemnización de un daño de 30.000 € 30.000 € 22.300 €

Los 7.700 € de diferencia no son un tope que se alcanza solo en las catástrofes. La proporción se aplica a cada siniestro, por pequeño que sea, y el desfase crece cada año que la cláusula sigue apagada. En una comunidad de propietarios eso acaba en derrama; en una empresa, en tesorería propia. El mecanismo completo, con más detalle, está explicado en el artículo sobre infraseguro y regla proporcional.

En Canarias hay un factor añadido que conviene no ignorar. Los costes de reconstrucción están condicionados por el transporte marítimo de materiales y por la disponibilidad de mano de obra especializada en cada isla. Y las fachadas expuestas a salitre y viento se reparan con más frecuencia que en el interior peninsular. Un capital congelado se desalinea antes de lo que se espera.

Qué mirar en tu póliza antes de decidir

  1. Busca en las condiciones particulares las palabras actualización automática, revalorización o índice de actualización.
  2. Comprueba qué índice se aplica y si es un porcentaje fijo o uno variable.
  3. Comprueba el alcance: no siempre se revaloriza todo. Puede afectar al continente y no al contenido, o dejar fuera los límites de responsabilidad civil.
  4. Mira si la franquicia también se actualiza. Si sube con el capital, tu tramo a cargo crece cada año.
  5. Y lo más importante: comprueba si el capital de partida era correcto. Revalorizar un capital mal calculado no arregla nada; solo perpetúa el error, indexado.

Cuándo sí tiene sentido revisarla

Desactivarla a ciegas rara vez es la respuesta. Revisarla, casi siempre. Hay situaciones en las que la cláusula está trabajando en tu contra:

  • El capital ya está por encima del valor real. El seguro indemniza el daño efectivamente sufrido, no el capital contratado. Pagar prima por encima de ese valor no compra nada.
  • El contenido o las existencias han bajado de verdad. Has vendido maquinaria, has reducido stock, has cambiado de actividad. El índice sigue subiendo un capital que ya no existe.
  • El índice no encaja con el riesgo. Un IPC general y un índice de costes de construcción no se mueven igual, y para un edificio importa el segundo.

En esos casos la solución no suele ser apagar la cláusula, sino recalcular la base sobre la que se aplica. Se corrige el capital, se deja la actualización funcionando y el problema desaparece de raíz.

Si aun así decides quitarla, ten presente que es una modificación del contrato: se solicita por escrito, la aseguradora tiene que aceptarla y debe quedar reflejada en un suplemento de póliza. Un correo sin respuesta no cambia nada. Y si hablamos de una comunidad, la decisión no es del presidente ni del administrador: la Ley 49/1960 de Propiedad Horizontal deja en manos de la junta las decisiones sobre la gestión del inmueble, y el seguro es una de ellas. Puedes ver cómo lo planteamos en seguros para comunidades.

Dónde entra un corredor

Como corredores de seguros trabajamos con el deber de asesoramiento que impone el RD-ley 3/2020 de distribución de seguros: recomendar sobre la base de un análisis objetivo, y explicar por qué. Aplicado a esto, significa abrir el recibo y separar lo que es revalorización de lo que es tarifa, comprobar si el capital de partida se sostiene y decirte con claridad si la cláusula te está protegiendo o te está cobrando de más.

A veces la conclusión es que la póliza está bien y solo había que entender el recibo. Cuando es así, lo decimos igual.

Si este año te ha subido el seguro y no sabes por qué, mándanos el recibo y la póliza y te explicamos qué ha cambiado.

Seguir leyendo

LlamarWhatsApp