La franquicia del seguro: qué es y cuándo te compensa asumirla
Qué es la franquicia, por qué abarata la prima y cómo decidir con números si te conviene asumirla o si te va a salir cara el día del siniestro.
Dos presupuestos para el mismo local. Mismas garantías, mismos capitales. Uno es más barato y el cliente ya ha decidido cuál quiere. La diferencia está en una línea que nadie lee en voz alta: franquicia de 1.500 € por siniestro. Ese local tuvo el año anterior tres fugas de unos 700 € cada una. Con la póliza barata las habría pagado las tres, íntegras.
La franquicia no es letra pequeña maliciosa: es una herramienta. Bien elegida, ordena tu póliza. A ciegas, te deja un seguro que no responde a lo que de verdad te pasa.
Qué es exactamente una franquicia
La franquicia es la parte de cada siniestro que asumes tú. Si el daño son 900 € y la franquicia son 300 €, la aseguradora paga 600 €. Si el daño son 250 €, no cobras nada.
Dos matices que se olvidan siempre:
- Se aplica por siniestro, no por año. Tres siniestros en la misma anualidad son tres franquicias.
- No es una penalización por reclamar. Es un reparto de riesgo pactado: tú te quedas con lo pequeño y frecuente, la aseguradora con lo grave.
La Ley 50/1980 de Contrato de Seguro permite pactarla, y su artículo 3 exige que las cláusulas que limitan los derechos del asegurado estén destacadas de modo especial y aceptadas por escrito. Traducido: debe figurar en condiciones particulares, con su importe, y tú tienes que haberla firmado. Si te enteras el día del peritaje, hay algo que revisar.
Los tipos que te vas a encontrar
- Fija por siniestro. Un importe en euros. La más habitual en hogar y comunidades.
- Porcentual sobre el daño, con un mínimo en euros y a veces un máximo. Frecuente en pólizas de empresa con capitales altos.
- Temporal, en días. No se descuentan euros, se descuentan días: en pérdida de beneficios y ciberriesgo, las primeras horas de parada corren por tu cuenta.
- Por garantía. Muchas pólizas no tienen una franquicia, tienen varias: una en daños por agua, otra en robo, ninguna en incendio. Lee el cuadro entero, no la línea general.
- Absoluta o relativa. La absoluta se descuenta siempre; la relativa funciona como umbral: si el daño supera la cifra pactada, se indemniza completo.
Por qué baja la prima
Los siniestros que encarecen una póliza no son los espectaculares: son los pequeños y repetidos. Cada uno consume peritación, tramitación y gestión, y administrar uno de 400 € cuesta casi lo mismo que uno de 4.000 €. Con una franquicia, la aseguradora se quita esa cola de siniestros menores y lo traslada al precio.
El efecto no es lineal: pasar de cero a una franquicia moderada mueve la prima más que doblar después una que ya era alta. Cuánto baja no se anticipa en abstracto: depende del ramo, la actividad y tu siniestralidad. Lo práctico es pedir el mismo riesgo cotizado con dos o tres franquicias.
Un ejemplo con cifras redondas, solo para ilustrar:
| Coste del daño | Sin franquicia | Franquicia 300 € | Franquicia 1.000 € |
|---|---|---|---|
| 250 € | 250 € | 0 € | 0 € |
| 900 € | 900 € | 600 € | 0 € |
| 60.000 € | 60.000 € | 59.700 € | 59.000 € |
Fíjate en la última fila: en el siniestro grave —el que justifica tener un seguro— la franquicia es casi irrelevante. En el pequeño se lo come entero. Ahí está toda la decisión.
La cuenta que hay que hacer
No es una cuestión de carácter ni de cuánto riesgo toleres. Es aritmética:
- Pide tu histórico de siniestralidad de los últimos tres a cinco años. Tu aseguradora actual puede facilitarlo.
- Cuenta los siniestros que habrían quedado por debajo de la franquicia propuesta, suma sus importes y divide entre los años. Ese es tu coste medio anual de asumirla.
- Compáralo con la rebaja anual de prima. Si la rebaja no supera con holgura ese coste, la franquicia alta no te sale a cuenta.
- Comprueba que puedes pagarla el peor día. Una franquicia que no puedes desembolsar cuando toca no es un ahorro: es un seguro que no funciona.
Cuándo compensa y cuándo es mala idea
Suele compensar cuando:
- Tienes tesorería o fondo de reserva para absorberla sin descuadrar el mes.
- Tu histórico de siniestros pequeños es bajo y estable.
- Entiendes el seguro como protección frente a lo grave, no como mantenimiento.
- Quieres margen en la prima para subir capitales o añadir garantías que sí importan —responsabilidad civil, pérdida de beneficios—. Es el mejor uso de una franquicia en una póliza de empresa.
Suele ser mala idea cuando:
- El riesgo es de alta frecuencia y bajo importe: instalaciones antiguas, hostelería, viviendas vacacionales con mucha rotación, donde cada entrada y salida deja una avería menor.
- En Canarias hay que contar además con el goteo de daños por viento y salitre en carpintería exterior, toldos y cerramientos de zona costera: muchos siniestros de importe bajo es el peor escenario para una franquicia alta.
- Quien paga es una comunidad de propietarios. Cada franquicia acaba en el presupuesto ordinario o en una derrama, y eso hay que poder explicarlo en junta. Antes de subirla en una póliza de comunidad, los números deben estar sobre la mesa.
- Un tercero fija condiciones. En un préstamo hipotecario, la Ley 5/2019 de crédito inmobiliario te reconoce el derecho a elegir aseguradora, pero el prestamista puede exigir unas condiciones mínimas. Lo mismo con pliegos de contratación o contratos de arrendamiento que obligan a mantener asegurado el inmueble.
Y un aviso práctico: un parte por debajo de la franquicia no te paga nada y sí consta en tu historial de siniestralidad. Antes de abrirlo, haz la cuenta.
Dónde entra un corredor
Esta decisión se toma mal casi siempre por lo mismo: solo con el precio delante. Como corredores de seguros pedimos el mismo riesgo cotizado con varias franquicias a distintas aseguradoras, lo cruzamos con tu siniestralidad real y te enseñamos la cuenta hecha, sobre la base de un análisis objetivo del mercado, como exige el RD-ley 3/2020 de distribución de seguros.
A veces la conclusión es subir la franquicia y usar ese margen para reforzar coberturas cortas. Otras es la contraria: bajarla aunque suba la prima, porque el histórico dice que ese riesgo se manifiesta en siniestros pequeños y repetidos. Las dos son buenas si están calculadas.
Si tienes un presupuesto sobre la mesa y no sabes si esa franquicia te conviene, mándanos la propuesta y te decimos qué números salen.