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Continente y contenido: la diferencia que decide cuánto cobras

Qué cubre el continente y qué el contenido en el seguro de hogar, quién paga cada daño y cómo fijar bien los dos capitales antes del siniestro.

Se quema la campana extractora y el fuego arrasa media cocina. La aseguradora acepta el siniestro. Paga los azulejos, la instalación eléctrica y la pintura del techo. Sobre los muebles, la vitrocerámica y el frigorífico, la respuesta llega más floja: "eso va contra el capital de contenido, y lo tienes en 6.000 €". El siniestro es uno solo. Las bolsas de las que sale el dinero, dos. Y casi nadie sabe cómo están repartidas hasta el día que las necesita.

Continente: lo que quedaría si pusieras la casa boca abajo

El continente es la construcción. Lo que no se cae si le das la vuelta a la vivienda: estructura, paredes, tabiques, techos, suelos, puertas, ventanas y las instalaciones fijas de agua, luz, gas o climatización.

La cifra correcta no es lo que pagaste por la casa ni lo que dice el catastro. Es lo que costaría volver a construirla hoy, sin el suelo. Esa es la referencia que usa la aseguradora, y es la que se queda corta cuando la póliza tiene diez años y no se ha tocado.

Contenido: lo que te llevarías en la mudanza

El contenido son los bienes muebles: sofás, camas, armarios no empotrados, electrodomésticos, ropa, menaje, ordenadores, televisores. Se valora a precio de reposición a nuevo, no por lo que te costaron en su día.

Dentro del contenido hay además categorías con reglas propias. Las joyas, el dinero en efectivo o los objetos de especial valor suelen tener sublímites y, a menudo, condiciones extra: que estén en caja fuerte, que se declaren uno a uno por encima de cierto importe. Conviene leerlo antes, no después del robo.

La zona gris (y dónde se pierden las indemnizaciones)

Aquí es donde chocan las expectativas. Estas son las asignaciones habituales, pero manda siempre el condicionado de tu póliza, no la costumbre:

Elemento Dónde suele encajar
Tabiques, suelos, alicatados, pintura Continente
Instalaciones fijas de agua, luz y climatización Continente
Muebles de cocina y baño empotrados Continente en la mayoría de condicionados
Electrodomésticos, incluidos los encastrados Contenido
Ropa, muebles, menaje, electrónica Contenido
Joyas, dinero y objetos de valor Contenido, con sublímite específico
Toldos, cerramientos de terraza, placas solares Continente si están fijados a la obra

Los muebles de cocina son el caso conflictivo por excelencia. En unas pólizas van a continente y en otras a contenido; si están en contenido y ese capital es simbólico, la cocina la acabas pagando tú.

Los dos capitales se fijan por separado, y los dos pueden fallar

Un capital corto no es solo un tope. Es la base con la que se calcula cada siniestro, aunque sea pequeño, porque el artículo 30 de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro permite indemnizar en la misma proporción que hay entre el capital asegurado y el valor real. Es la regla proporcional.

Un ejemplo con cifras redondas, solo para ilustrar: tienes el contenido asegurado en 20.000 € cuando su valor real es de 40.000 €. Entran a robar y se llevan 6.000 € en bienes. La aseguradora puede indemnizar 3.000 €, la mitad. No hay discusión sobre la cobertura: hay discusión sobre el capital que declaraste.

El error clásico en contenido es contar solo lo caro. Sumas el televisor y el sofá, olvidas la ropa de cuatro personas, los libros, la vajilla, las herramientas y el trastero, y te sale la mitad de lo que hay realmente en casa.

El seguro de la hipoteca no es el seguro de tu casa

Cuando el banco exige un seguro de daños vinculado al préstamo, lo que le interesa es la garantía: el continente. Muchas pólizas contratadas por esa vía llevan el contenido a cero o a un importe testimonial. La vivienda está cubierta; tus cosas, no.

Dos cosas que conviene tener claras. Primera: la Ley 5/2019 reguladora de los contratos de crédito inmobiliario te permite elegir libremente con qué entidad aseguradora contratas ese seguro de daños. No estás obligado a quedarte con el que te colocaron en la firma. Segunda: si vives en una comunidad de propietarios, la póliza del edificio cubre elementos comunes conforme a la Ley 49/1960 de Propiedad Horizontal, pero no cubre el interior de tu vivienda. Son pólizas complementarias, no alternativas, y entre ambas suelen quedar huecos que solo se ven comparándolas. Si además te toca revisar la del edificio, ahí entra el seguro de comunidades.

Canarias añade sus propios matices

La humedad y el salitre castigan cerramientos, carpinterías y equipos de climatización más rápido que en la Península: instalaciones que se dieron por buenas hace años pueden valer hoy bastante más de lo declarado, y su sustitución entra por continente.

Y si alquilas la vivienda como vacacional, el planteamiento cambia por completo: hay contenido expuesto a un uso intensivo de terceros, y una póliza de hogar estándar no está pensada para eso. Se contrata de otra manera, con la actividad declarada.

Cómo revisar tus dos capitales sin ser perito

  1. Localiza en las condiciones particulares el capital de continente y el de contenido. Están separados.
  2. Divide el continente entre los metros construidos y compara con lo que cuesta hoy construir por metro en tu isla.
  3. Recorre la casa habitación por habitación y suma lo que costaría reponerlo todo a nuevo. Incluye armarios, trastero y garaje.
  4. Comprueba si la póliza tiene revalorización automática o cláusula de compensación de capitales, y hasta dónde llega.
  5. Mira si hay obras o mejoras hechas después de contratar que nunca se comunicaron.

Dónde entra un corredor

Como corredores de seguros, esto es lo primero que miramos antes de mover una póliza de hogar: si los dos capitales resisten un siniestro real, en qué bolsa cae cada elemento según ese condicionado concreto y qué sublímites hay escondidos en garantías que todo el mundo da por hechas. Después pedimos alternativas a varias aseguradoras sobre la base de un análisis objetivo del mercado, que es a lo que nos obliga la normativa de distribución de seguros.

A veces la conclusión es que tu póliza está bien y solo hay que subir el contenido. Cuando es así, lo decimos igual.

Si quieres saber cómo tienes repartidos continente y contenido en tu vivienda, mándanos la póliza y te lo explicamos por escrito.

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