El recibo del seguro por dentro: prima neta, IPS y Consorcio
Prima neta, IPS del 8 % y recargos del Consorcio: qué significa de verdad cada línea del recibo de tu seguro y cuál de ellas puedes negociar.
Te dieron precio para un seguro y luego el cargo en la cuenta es más alto. No hay error ni letra pequeña: un recibo de seguro no es una cifra, son cuatro o cinco cifras distintas sumadas. Solo una de ellas es el precio del seguro. El resto son impuestos y recargos que la aseguradora cobra por cuenta de otros y transfiere. Saber cuál es cuál cambia por completo la conversación cuando comparas ofertas.
La prima neta: lo único que es precio
La prima neta es lo que cobra la aseguradora por asumir tu riesgo. Dentro van cuatro cosas:
- La prima de riesgo, que es el cálculo técnico de lo que estadísticamente cuesta cubrirte.
- Los gastos de emisión, gestión y administración de la póliza.
- La comisión del distribuidor, corredor o agente. Va dentro de la prima; no se suma aparte al final. El RD-ley 3/2020 de distribución de seguros obliga al corredor a informarte de la naturaleza de su remuneración, así que puedes preguntarlo sin rodeos.
- El margen de la entidad.
Esta es la única partida sobre la que se trabaja de verdad. Todo lo demás va detrás, en automático.
El recibo, línea a línea
Un ejemplo con cifras redondas, solo para ilustrar cómo se ordenan los conceptos:
| Concepto | Importe |
|---|---|
| Prima neta | 500,00 € |
| Recargo de riesgos extraordinarios (Consorcio) | 12,00 € |
| Recargo de liquidación de entidades (Consorcio) | 0,75 € |
| Impuesto sobre las Primas de Seguros, 8 % | 40,00 € |
| Total del recibo | 552,75 € |
De esos 552,75 €, la aseguradora ingresa 500. El resto lo recauda y lo entrega. Ninguna de esas líneas se negocia.
El IPS: el 8 % que no se queda tu aseguradora
El Impuesto sobre las Primas de Seguros grava la contratación de seguros en España. Su tipo general es del 8 % desde 2021, y se aplica sobre la prima, no sobre los recargos que la póliza recauda por cuenta de terceros. La aseguradora actúa como recaudadora.
No todos los seguros lo pagan. Están exentos, entre otros, los seguros de vida y los de enfermedad y asistencia sanitaria. Por eso en el recibo de un seguro de vida o de salud no vas a encontrar esa línea, mientras que en el de tu hogar, tu comunidad o tu negocio sí.
De aquí sale un aviso práctico para comparar: si una oferta te llega con impuestos incluidos y otra sin ellos, no estás comparando dos precios, estás comparando dos cosas distintas. Pide siempre la cifra en el mismo formato, prima neta y total.
Los recargos del Consorcio son dos, no uno
En el recibo suelen aparecer juntos, pero son cosas diferentes.
Recargo de riesgos extraordinarios. Es el que compra la cobertura del Consorcio de Compensación de Seguros frente a terremoto, inundación, viento fuerte y demás fenómenos extraordinarios. Se calcula aplicando una tarifa oficial sobre los capitales asegurados, no sobre la prima, y esa tarifa varía según el tipo de riesgo: no es igual una vivienda que un local comercial o una nave industrial. Si quieres saber qué te da exactamente a cambio, lo desarrollamos en cuándo paga el Consorcio y cuándo tu aseguradora.
Recargo de liquidación de entidades aseguradoras. Financia la función liquidadora del Consorcio, la que actúa cuando una aseguradora entra en liquidación. Es una cantidad pequeña calculada sobre la prima y no compra ninguna cobertura para ti: sostiene el sistema.
Hay un detalle que casi nadie relaciona. Como el recargo de riesgos extraordinarios se calcula sobre capitales, un capital corto no solo abarata el recibo: también reduce lo que el Consorcio te indemnizaría un día de temporal. Es otra cara del mismo problema que explicamos en el infraseguro y la regla proporcional.
Otros recargos que pueden aparecer en el recibo
El desglose anterior no siempre es todo. Algunos recibos incorporan además recargos exigidos por la normativa de haciendas locales para el servicio de prevención y extinción de incendios, que varían según el municipio. No están en todos los recibos ni tienen el mismo importe. La aseguradora los recauda y los transfiere; no se los queda.
Dos consecuencias prácticas:
- Dos pólizas parecidas pueden llegar con líneas distintas en el recibo según dónde esté situado el riesgo. Comparar dos recibos emitidos en sitios diferentes no siempre es comparar exactamente lo mismo.
- Si te aparece una línea que no reconoces, pide que te la identifiquen. Quien te emitió la póliza tiene que poder decirte qué concepto es y sobre qué base se ha calculado.
Fraccionar el pago tiene su propia línea
Pagar semestral, trimestral o mensualmente es cómodo, y muchas entidades aplican por ello un recargo de fraccionamiento. Ese recargo se incorpora a la prima, y el IPS se calcula ya con él dentro. Es decir, fraccionar mueve el total del recibo hacia arriba dos veces, aunque en cantidades modestas. Merece la pena saberlo antes de elegir la forma de pago, no después.
Qué puedes tocar y qué no
Se negocia o se ajusta:
- Capitales, garantías contratadas y franquicias.
- Medidas de protección declaradas y acreditadas.
- El historial de siniestralidad, que pesa en la tarificación.
- La entidad con la que colocas el riesgo.
No se negocia, ni con la aseguradora ni con nadie: el IPS y los dos recargos del Consorcio. Están fijados por norma, igual que cualquier recargo de origen local que llegue a aparecer en el recibo.
Y una advertencia. Como los impuestos y recargos son proporcionales, recortar capitales baja el recibo entero. También baja lo que cobrarás el día del siniestro. Bajar el total del recibo por esa vía no es un ahorro: es un traslado de coste al futuro.
Dónde entra un corredor
Como corredores de seguros, lo primero que hacemos cuando alguien nos trae dos presupuestos es ponerlos en la misma base: prima neta contra prima neta, con las mismas garantías, los mismos capitales y las mismas franquicias. Muchas veces la diferencia que parecía enorme se reduce a que uno incluía impuestos y el otro no, o a que uno aseguraba menos.
Después miramos lo que de verdad decide el precio, que no está en el recibo sino en las condiciones particulares: qué garantías hay, con qué límites y con qué franquicias. Un recibo barato con una cobertura corta no es una buena noticia; es una factura aplazada.
Si tienes delante un recibo y no sabes qué estás pagando en cada línea, mándanoslo y te lo desglosamos concepto a concepto.