Dos presupuestos de seguro: qué mirar antes del precio
Comparar dos ofertas de seguro no es comparar primas: capitales, sublímites, franquicias y exclusiones deciden. Tabla con todo lo que hay que revisar.
Dos presupuestos encima de la mesa para el mismo riesgo. Uno es sensiblemente más barato que el otro y la pregunta llega siempre igual: "¿por qué son tan distintos?". La respuesta rara vez está en la aseguradora. Está en que los dos documentos no aseguran lo mismo, aunque en la portada de ambos ponga "multirriesgo" y la lista de garantías parezca idéntica.
Comparar bien no es difícil. Es laborioso. Y hay un orden.
Si lo que buscas es el criterio previo —por qué el precio, por sí solo, no debería decidir— lo tratamos en por qué el seguro más barato no siempre te conviene. Aquí vamos directos al método.
El precio se mira al final, no al principio
Una prima es el resultado de una fórmula: qué capital se asegura, con qué sublímites, con qué franquicia, con qué exclusiones y sobre qué riesgo declarado. Si dos ofertas cambian cualquiera de esas variables, sus primas miden cosas distintas.
Por eso el primer trabajo no es comparar, sino homologar: dejar los dos presupuestos en las mismas condiciones y solo entonces mirar cuánto cuesta cada uno.
Primero: ¿aseguran el mismo capital?
Es el error más caro y el más frecuente. Un presupuesto con un capital de continente inferior sale más barato, y el día del siniestro puede activar la regla proporcional: la aseguradora indemniza en la misma proporción que hay entre el capital asegurado y el valor real. Lo explicamos con números en este artículo sobre el infraseguro, y aplica igual a una comunidad, a una nave o a una vivienda.
Antes de nada, comprueba en las condiciones particulares de cada oferta:
- Capital de continente y sobre qué base se ha calculado. Valor de reconstrucción, no valor de mercado ni catastral.
- Capital de contenido, y si incluye o no existencias, maquinaria o mobiliario según el caso.
- Si hay cláusula de compensación de capitales o revalorización automática, y hasta qué porcentaje llega.
- La base de indemnización: valor de nuevo o valor real (con depreciación por antigüedad). Dos pólizas con el mismo capital y distinta base no pagan lo mismo.
Los sublímites: donde suele estar la diferencia real
El cuadro de garantías es la parte bonita del presupuesto. Casi todas las ofertas llevan las mismas etiquetas: daños por agua, robo, responsabilidad civil, cristales, avería de maquinaria. La diferencia está en la letra pequeña de cada línea: el sublímite, es decir, el tope propio de esa garantía dentro de la póliza.
Un ejemplo con cifras redondas, solo para ilustrar el mecanismo:
| Garantía | Presupuesto A | Presupuesto B |
|---|---|---|
| Robo de contenido | 30.000 € | 30.000 €, con 3.000 € de sublímite en metálico y objetos de valor |
| Localización y reparación de avería (daños por agua) | Incluida sin límite propio | Incluida hasta 600 € |
| Responsabilidad civil | 600.000 € | 600.000 €, con sublímite de 150.000 € por víctima |
Los dos presupuestos dirían exactamente lo mismo en un comparador. Y no cubren lo mismo.
Revisa siempre: sublímite por siniestro, por anualidad, por objeto o por víctima, y el tope de las garantías accesorias (desatasco, reposición de llaves, alojamiento provisional, honorarios profesionales, demolición y desescombro).
Franquicias: no basta con "sí" o "no"
Una franquicia baja la prima. Eso no la convierte en mala: en algunos riesgos compensa asumirla. Pero para comparar hay que saber cuál, de qué tipo y en qué garantías, porque muchas pólizas aplican franquicias distintas por garantía y algunas solo en las que más se usan.
Comprueba si es por siniestro o por anualidad, si es importe fijo o porcentaje del daño con mínimo, y si afecta a daños por agua, robo o responsabilidad civil. Cuándo interesa asumirla está desarrollado en este artículo sobre la franquicia.
Exclusiones y condicionantes: lo que anula la cobertura
Aquí se juega el siniestro. Dos bloques distintos:
Exclusiones. Lo que la póliza no cubre nunca. Están en las condiciones generales y especiales, no en el presupuesto, y hay que pedirlas antes de firmar.
Condicionantes de cobertura. Requisitos que, si no se cumplen, dejan la garantía sin efecto: medidas de protección contra el robo, revisiones o mantenimientos exigidos, sistemas de detección. Un presupuesto puede ser más barato porque exige más al asegurado.
Y un tercer punto, decisivo: el uso declarado. Una vivienda alquilada por temporada no es una vivienda de uso habitual; un local con cocina no es un local de oficinas. Si el riesgo se declara mal, el precio sale bajo y la cobertura sale mal.
Conviene saber cómo funciona ese deber, porque no es tan amplio como suele contarse. El artículo 10 de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro dice que el tomador declara el riesgo de acuerdo con el cuestionario que la aseguradora le somete, y que queda exonerado de ese deber si el asegurador no le somete cuestionario o si se trata de circunstancias que, pudiendo influir en la valoración del riesgo, no estaban comprendidas en él. Dicho de otro modo: no se te exige adivinar qué es relevante, se te exige contestar con exactitud a lo que te preguntan. Por eso el cuestionario se responde con calma y se guarda copia.
Y la consecuencia de una reserva o inexactitud tampoco es la pérdida automática de la cobertura: por regla general la prestación se reduce proporcionalmente a la diferencia entre la prima convenida y la que se habría aplicado de haberse conocido la verdadera entidad del riesgo. Solo cuando medió dolo o culpa grave del tomador queda el asegurador liberado del pago. Es una diferencia enorme el día del siniestro, y conviene tenerla presente antes de firmar.
Recuerda además que las cláusulas que limitan los derechos del asegurado deben destacarse de modo especial y aceptarse específicamente por escrito. Si una limitación relevante aparece diluida en un anexo, es una señal para preguntar. Cómo se ordenan las tres capas del contrato lo explicamos en cómo leer una póliza.
Tabla: qué mirar en cada presupuesto
| Qué mirar | Por qué importa | Señal de alarma |
|---|---|---|
| Capital de continente y contenido | Determina si habrá regla proporcional | Capital muy inferior en la oferta barata |
| Base de indemnización | Valor de nuevo o con depreciación | No aparece indicada |
| Sublímites por garantía | Es el tope real que se cobra | Garantía "incluida" sin cifra al lado |
| Franquicias por garantía | Cambia la prima y lo que cobras | Una sola franquicia genérica, sin detalle |
| Exclusiones y condicionantes | Pueden dejar la garantía sin efecto | No te entregan condiciones generales |
| Uso y actividad declarados | Un uso mal declarado compromete el siniestro | Actividad descrita de forma genérica |
| Defensa jurídica y reclamación de daños | Quién litiga por ti y con qué tope | Ausente o con límite testimonial |
| Duración, prórroga y preaviso | Condiciona cuándo puedes salir | Duración plurianual sin explicar |
| Fraccionamiento de la prima | Puede llevar recargo | Se compara anual contra mensual |
| Tramitación del siniestro | En islas, el peritaje y los plazos pesan | Sin referencia a peritos en la isla |
El factor canario que no aparece en el presupuesto
En Canarias hay variables que ningún cuadro de garantías refleja. La corrosión por salitre en zonas costeras y su tratamiento como daño excluido o cubierto. Los episodios de viento y lluvia intensa, y dónde empieza la cobertura del Consorcio. La insularidad, que alarga los plazos de reposición y encarece la obra, algo que se nota en el capital y en las garantías de gastos. Y el uso turístico, que en muchas pólizas de hogar es directamente un uso no declarado.
Si comparas ofertas para una comunidad, todo esto pesa más que la diferencia de prima. Puedes ver cómo lo abordamos en seguros para comunidades.
Dónde entra un corredor
Como corredores de seguros trabajamos con esta comparativa a diario, y el trabajo consiste justo en lo que nadie tiene tiempo de hacer: igualar capitales, poner los sublímites uno al lado del otro, leer las exclusiones de cada compañía y decir con claridad dónde está la diferencia. El RD-ley 3/2020 de distribución de seguros nos obliga a asesorar sobre la base de un análisis objetivo, y a explicarte por qué recomendamos una opción y no otra.
A veces la conclusión es que la oferta que ya tienes es correcta y solo hay que ajustar un sublímite. Cuando es así, lo decimos igual.
Si tienes dos presupuestos sobre la mesa y no sabes cuál te deja mejor cubierto, mándanoslos y te devolvemos la comparativa por escrito.