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Multirriesgo de negocio: qué cubre y cómo calcular bien los capitales

Qué cubre de verdad un multirriesgo de local o nave, cómo se calculan el continente y el contenido, y qué errores te dejan pagando parte del siniestro.

«Se me ha inundado el almacén, ¿eso lo cubre el seguro del local?». La respuesta honesta casi nunca es sí o no. Depende de tres decisiones que se tomaron el día que se firmó la póliza y que después nadie volvió a mirar: qué se declaró como continente, qué se declaró como contenido y por cuánto.

Qué es un multirriesgo de negocio

Es una póliza paquete. Bajo un mismo contrato se juntan los daños materiales al local y a lo que hay dentro, la responsabilidad civil de la actividad y un grupo de garantías que se contratan o no según lo que hagas. Se comercializa con nombres distintos —comercio, pyme, industrial— pero la estructura es la misma. Es la póliza base de casi cualquier negocio con puerta a la calle, y el punto de partida de cualquier programa de seguros de empresa.

El bloque de daños suele traer de serie:

  • Incendio, explosión, caída de rayo y humo.
  • Daños por agua: roturas, atascos, filtraciones desde el local de al lado o desde arriba.
  • Fenómenos atmosféricos —viento, lluvia, pedrisco— dentro de unos umbrales de intensidad.
  • Robo, expoliación y desperfectos causados al forzar la entrada.
  • Daños eléctricos en instalaciones y aparatos.
  • Rotura de lunas, escaparates y rótulos.
  • Actos vandálicos.

Y luego están las coberturas que deciden si el negocio sobrevive al siniestro: responsabilidad civil de explotación, patronal y locativa; pérdida de beneficios o paralización de la actividad; avería de maquinaria; deterioro de mercancía refrigerada; defensa jurídica y reparaciones urgentes.

Un apunte que en Canarias conviene tener claro: los riesgos extraordinarios —inundación extraordinaria, terremoto, tempestad ciclónica atípica— no los indemniza la aseguradora, los indemniza el Consorcio de Compensación de Seguros. Y lo hace sobre el capital que tú hayas declarado en la póliza. Un motivo más para que esa cifra esté bien puesta.

Continente y contenido: ahí está la mayoría de los errores

Continente es la construcción y todo lo que está unido a ella de forma fija: obra, tabiquería, solados, falsos techos, instalaciones de agua, electricidad y climatización, cierres, escaparates y rótulos.

Contenido es lo que podrías sacar en un camión: mobiliario, maquinaria, herramienta, equipos informáticos y las existencias.

Aquí aparece el error más caro que vemos en locales alquilados. El edificio no es tuyo, cierto. Pero la reforma sí. La barra, la cámara, el obrador, la instalación eléctrica reforzada, el aire acondicionado: eso lo pagaste tú y es continente. Si no lo declaras en tu póliza, no lo cobra nadie el día del incendio, porque el propietario tiene asegurado su edificio, no tu inversión.

Y si el local está en un edificio en propiedad horizontal, el seguro de la comunidad responde de los elementos comunes, no del interior de tu local ni de tu actividad. Son dos contratos distintos y los dos tienen que estar bien planteados: aquí explicamos cómo funciona el seguro de comunidades.

Cómo se pone cada cifra

Partida Qué entra Cómo se valora
Continente Obra, instalaciones fijas, suelos y techos, escaparate, rótulo, reforma de acondicionamiento Lo que costaría reconstruirlo hoy a nuevo. Sin el valor del terreno
Mobiliario y maquinaria Estanterías, mostradores, cámaras, hornos, herramienta, equipos informáticos Valor de reposición a nuevo, no el precio de compra ni el valor contable
Existencias Mercancía, materia prima, producto terminado, envases Precio de coste, tomando la punta de stock del año, no la media
Bienes de terceros Material en depósito, en reparación o en custodia Aquello de lo que responderías frente a su dueño
Pérdida de beneficios Margen bruto y gastos fijos que siguen corriendo con el local cerrado Sobre las cuentas del último ejercicio y un periodo de indemnización realista

Si el capital se queda corto, entra la regla proporcional del artículo 30 de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro: la aseguradora indemniza en la misma proporción que hay entre el capital declarado y el valor real. Un ejemplo con cifras redondas, solo para ilustrar el mecanismo: si declaras 60.000 € de continente cuando el valor real es 120.000 €, un daño de 10.000 € se indemniza por 5.000 €. El resto lo pone el negocio.

Errores que aparecen al revisar la póliza

  • Asegurar las existencias por la media anual. El siniestro no espera a que el almacén esté a media carga. Si tu punta es la campaña de Navidad o el pico de temporada turística, ese es el capital que hay que declarar.
  • Olvidar la reforma del local alquilado, por la razón que veíamos arriba.
  • No declarar la actividad real. Se contrató como «tienda» y hoy hay obrador, freidora, taller o almacén de mercancía de clientes. Comunicar la agravación del riesgo es una obligación del tomador —artículo 11 de la Ley de Contrato de Seguro— y cumplirla es lo que evita discusiones en el peritaje.
  • Dar por buenas medidas de protección que no existen. Si la póliza exige alarma conectada, reja o caja fuerte, y no están, el robo se paga peor.
  • Ignorar los sublímites. El metálico fuera de caja fuerte, el robo con violencia al empleado o los bienes en exposición suelen tener topes propios, muy por debajo del capital de contenido.
  • Contratar pérdida de beneficios con un periodo de indemnización corto. Reconstruir un local y volver a licenciarlo rara vez se hace en tres meses.
  • Confiar en que el mantenimiento lo cubre el seguro. En Canarias, la humedad y el salitre castigan carpinterías, cierres y equipos de clima. El deterioro paulatino y la falta de conservación están excluidos en cualquier póliza: eso es mantenimiento, no siniestro.

Dónde entra un corredor

Un corredor de seguros no trabaja para una compañía: trabaja para ti y está obligado a asesorarte con un análisis objetivo de las opciones del mercado, en los términos que fija el RD-ley 3/2020 de distribución de seguros. En un multirriesgo de negocio eso se traduce en cosas muy concretas: medir el local, valorar la reforma, mirar tus cuentas para fijar existencias y pérdida de beneficios, leer los sublímites y las medidas de protección exigidas, y pedir alternativas a varias aseguradoras con la misma información.

A veces la conclusión es que la póliza que tienes está bien y solo hay que corregir un capital. Cuando es así, lo decimos igual. El objetivo no es cambiar de compañía, es que el día del siniestro el peritaje no traiga sorpresas.

Si tienes un local, una nave o un negocio en Canarias y quieres saber qué cubre de verdad tu póliza, mándanos las condiciones particulares y te decimos lo que vemos.

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