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Qué seguros necesita de verdad un autónomo (y cuáles no)

Las coberturas que un autónomo sí necesita según su actividad, las que suele tener duplicadas y cómo revisar la póliza antes de la próxima renovación.

El caso tipo es este. Un instalador con cuatro pólizas sobre la mesa: defensa jurídica pagada dos veces, una garantía de rotura de cristales de unos cientos de euros y un seguro de vida contratado para un préstamo ya amortizado. Lo que no aparece por ninguna parte es una responsabilidad civil suficiente para el día que una instalación suya inunda el piso de abajo. Cuatro recibos al mes, y el único riesgo capaz de sacarle del negocio queda fuera.

Es una composición habitual en el sector. El problema del autónomo casi nunca es tener pocos seguros: es tenerlos descolocados.

La pregunta correcta

No es qué seguros hay que tener. Es qué cosa, si pasa mañana, te deja sin negocio o sin patrimonio. Solo hay tres respuestas:

  • Un daño que le causas a otro y tienes que pagar tú.
  • Un daño en tus cosas que te impide facturar.
  • Que seas tú quien falle: una baja larga, un accidente, algo peor.

Lo que no ataque a una de esas tres es accesorio: puede estar, pero no antes.

Las coberturas que sostienen a casi cualquier autónomo

Responsabilidad civil. Es la única que cubre lo que le haces a un tercero: al cliente, al vecino, al que pasaba por delante de tu andamio. En algunas actividades es obligatoria por norma o por exigencia del colegio profesional, y en otras te la exigirá por contrato el cliente o la propiedad. Y distingue dos cosas que se mezclan siempre: la RC de explotación cubre el daño material o personal derivado de tu actividad; la RC profesional cubre el error de criterio —un cálculo mal hecho, un plazo perdido—, y esa no la incluye una póliza básica de negocio.

Los daños en lo tuyo, y lo que dejas de ingresar mientras. Si tienes local, taller, maquinaria o género, ahí hay un capital que reponer. Y, sobre todo, un tiempo de parada. La garantía de pérdida de beneficios es la que paga el alquiler, la cuota y las nóminas mientras la persiana está bajada. En Canarias, además, el salitre se come instalaciones y equipos antes de tiempo. Determinados riesgos extraordinarios los cubre el Consorcio de Compensación de Seguros, pero la pérdida de beneficios derivada de ellos solo entra si esa garantía está contratada en tu póliza ordinaria.

Que falles tú. Tu cuota del RETA cubre la incapacidad temporal, pero la prestación se calcula sobre tu base de cotización. Si cotizas por una base baja y facturas muy por encima, ese hueco lo tapas tú o no lo tapa nadie: para eso está el seguro de baja diaria. Y si hay familia que depende de ti o deuda a tu nombre, un seguro de vida con el capital calculado sobre esa deuda real, no sobre una cifra bonita.

Lo que depende de tu actividad

Aquí no vale el paquete estándar. Orientativo, para situarte:

Cobertura Sin local (servicios) Con local o taller Profesional colegiado
RC de explotación Recomendable Imprescindible Imprescindible
RC profesional Según actividad Según actividad Habitualmente exigida
Daños al local y contenido Poco relevante Imprescindible Según el caso
Pérdida de beneficios Según el caso Imprescindible Recomendable
Baja por enfermedad o accidente Imprescindible Imprescindible Imprescindible
Ciberriesgo Recomendable Según el caso Recomendable
D&O No aplica Si operas como sociedad Si operas como sociedad

Dos apuntes. El ciberriesgo ya no es cosa de empresas grandes: si guardas datos de clientes, el RGPD te hace responsable, y una brecha se paga en horas de gestión, notificaciones y, si hay negligencia, sanción. El D&O no es para el autónomo persona física: entra cuando das el paso a sociedad y respondes como administrador con tu patrimonio.

Lo que probablemente te sobra

  • Garantías duplicadas. Defensa jurídica en la póliza del negocio y otra vez en la de casa. Se paga dos veces y se cobra una.
  • Capitales simbólicos. Coberturas de 300 o 600 € que no arreglan nada y engordan el recibo. O están dimensionadas o no sirven.
  • RC de productos si no fabricas ni distribuyes. Suena bien en el cuadro de garantías y no te aplica.
  • Un capital de vida heredado de un préstamo ya amortizado, sin revisar desde entonces.

Revisar esto no va de pagar menos: va de poner el peso donde de verdad duele.

Cómo revisarlo en una tarde

  1. Junta todas las pólizas que pagas, incluidas las personales, y escribe al lado de cada garantía qué cubre. Las duplicidades saltan solas.
  2. Comprueba que la actividad declarada es la que haces hoy. Si añadiste un servicio o cambiaste de oficio y no lo comunicaste, ese es el riesgo más grave de la lista: la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro obliga a declarar el riesgo con exactitud y a comunicar las circunstancias que lo agraven.
  3. Mira los capitales y los sublímites, no la prima. Una RC de 150.000 € y otra de 600.000 € se parecen en el recibo y no se parecen en nada el día del siniestro.
  4. Si alguna póliza va atada a un préstamo, replantéala. La Ley 5/2019 de crédito inmobiliario reconoce al prestatario el derecho a aportar pólizas alternativas de otro asegurador con condiciones equivalentes, sin que el prestamista pueda rechazarlas por venir de fuera ni cobrarte por analizarlas.
  5. Anota las tres cosas que te hundirían. Si alguna no aparece en ninguna póliza, ya sabes por dónde empezar.

Dónde entra un corredor

Como corredores de seguros, lo primero que hacemos con un autónomo no es cotizar: es mirar lo que ya tiene. Cruzamos garantías, detectamos duplicidades y huecos, comprobamos que la actividad declarada coincide con la real y ponemos números a los capitales que importan. Solo después pedimos alternativas a varias aseguradoras sobre la base de un análisis objetivo del mercado, que es como enfocamos cualquier seguro de empresa.

A veces la conclusión es que estás bien cubierto y solo hay que actualizar una cifra o quitar una garantía repetida. Cuando es así, lo decimos igual: el trabajo es que tu negocio aguante el golpe, no colocarte otra póliza.

Si eres autónomo en Canarias y no tienes claro qué estás pagando, mándanos tus pólizas y te decimos qué te cubre, qué te falta y qué te sobra.

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