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Seguro de comunidad: 6 errores que te acaban en reclamación

Seis fallos con el seguro de la comunidad que terminan en reclamación contra el administrador de fincas, y con qué documentación se defiende cada uno.

El caso tipo es este, construido a partir de situaciones frecuentes y que no corresponde a ningún expediente concreto. Un lunes por la mañana entra la llamada del presidente: hay agua en el garaje desde el viernes. Tres semanas después la aseguradora paga una parte de lo peritado, la comunidad aprueba una derrama por el resto y, en la junta siguiente, alguien formula la pregunta que lo cambia todo: «si esto no lo cubre el seguro, ¿quién responde?».

A partir de ahí el asunto deja de ser un siniestro y pasa a ser una reclamación de gestión. Estos son los seis fallos que más veces terminan con el despacho como destinatario del escrito, y la documentación con la que se contestan.

Qué se te reclama exactamente

Conviene entender la mecánica antes de entrar en los errores. A un administrador no se le reclama el edificio ni el daño material: se le reclama el perjuicio económico que su gestión ha causado. En una comunidad ese perjuicio tiene casi siempre la misma cara: la parte del siniestro que la aseguradora no pagó y que los vecinos han tenido que poner de su bolsillo.

Esa es la reclamación que atiende tu seguro de responsabilidad civil profesional, y la que se gana o se pierde con lo que puedas acreditar por escrito. Lo que hay que retener es sencillo: el problema no suele ser el criterio técnico, sino no poder demostrar que hiciste, avisaste y documentaste lo que te correspondía.

1. Heredar la póliza y no mirarla

Cuando entra una comunidad nueva en cartera, la póliza suele venir con ella: renovada en automático, con los mismos capitales desde hace años y a nombre de un tomador que quizá ya ni figure.

Qué se te reclama. La diferencia no indemnizada cuando el capital de continente está desfasado y se aplica la regla proporcional. El argumento del reclamante es siempre el mismo: llevabas cuatro años administrando y nadie avisó. El mecanismo, con números, está en este artículo sobre el infraseguro.

Cómo se documenta la diligencia. Un informe de entrada, con fecha, en el que consten los capitales, franquicias y exclusiones que te encontraste, y su traslado por escrito a la junta o al presidente. Media hora de lectura y un correo enviado el primer mes convierten un reproche en un expediente cerrado.

2. No comunicar los cambios del edificio

La Ley 50/1980 de Contrato de Seguro obliga al tomador a informar de las circunstancias que agravan el riesgo. En una comunidad eso pasa constantemente: rehabilitación de fachada, cambio de cubierta, placas solares, grupo de presión nuevo, apertura de la piscina, locales que cambian de actividad o pisos que empiezan a explotarse como vivienda vacacional.

Qué se te reclama. La reducción de la prestación o el rechazo del siniestro por un riesgo que la aseguradora nunca evaluó. La decisión la toma la aseguradora; quien recibe después el escrito de la comunidad eres tú, porque la comunicación era una gestión tuya.

Cómo se documenta la diligencia. Una nota al corredor cada vez que la junta aprueba una obra o un uso nuevo, enviada por un medio que deje rastro, y el acuse guardado en el expediente de esa comunidad. Una línea basta; lo que no sirve es haberlo dicho por teléfono.

3. Declarar tarde, declarar mal o declarar todo

El parte tiene plazo: siete días desde que se conoce el siniestro, salvo que la póliza conceda uno más amplio. Y cuenta desde el conocimiento, no desde que la junta decide qué hacer.

Qué se te reclama. El perjuicio que el retraso causó: pruebas perdidas, daño agravado, importes que ya no se pueden peritar porque la reparación está hecha y pagada. Es de las reclamaciones más difíciles de rebatir, porque se discute con fechas y las fechas o están anotadas o no existen.

Cómo se documenta la diligencia. Registro del aviso con la fecha exacta en que se conoció, fotografías fechadas y un protocolo de comunicación en cuarenta y ocho horas. Sobre cómo montar el parte para que no se caiga por el camino, el detalle está en cómo declarar un siniestro de comunidad.

Al otro lado está el exceso: dar parte de cada gotera de 200 € con una franquicia de 300 € engorda la siniestralidad, que es lo que la aseguradora mira en la renovación. Si esa siniestralidad encarece la póliza o acaba en una no renovación, la decisión también se te puede reprochar. Deja escrito el criterio con el que se declara y por qué.

4. Confundir elemento común y elemento privativo

Es el clásico de los daños por agua. El propietario reclama a la comunidad, la comunidad da parte, y la aseguradora responde que la avería está en una tubería privativa.

Qué se te reclama. No la cobertura, sino el tiempo: semanas de humedad avanzando mientras dos pólizas se derivan el asunto. El propietario afectado dirige su queja al administrador porque es quien contestó los correos.

Cómo se documenta la diligencia. Determina primero de dónde sale el daño según la Ley 49/1960 de Propiedad Horizontal y los estatutos, y deja por escrito ese criterio antes de escribir al propietario. Si hay duda razonable, se abre parte en las dos pólizas y se explica así a las dos partes: comunicar de más a una aseguradora no genera responsabilidad; comunicar tarde, sí.

5. Cuidar la póliza de la comunidad y olvidar la tuya

Tu responsabilidad profesional no la cubre el seguro de la comunidad. Un parte fuera de plazo, un recibo devuelto que nadie regularizó, una obra sin comunicar: son reclamaciones que apuntan al despacho, no al edificio.

Qué revisar en tu propia póliza. El límite por siniestro y por anualidad frente al volumen real de tu cartera, la franquicia y —esto se mira poco— si cubre reclamaciones por hechos anteriores a su contratación. Si administras a través de una sociedad, entra además la cobertura de sus administradores. Qué cubre exactamente esa póliza lo desarrollamos en la RC profesional del administrador de fincas.

6. Cambiar de póliza sin dejar rastro en el acta

El cambio de seguro se decide en junta y se documenta. Si no consta en el orden del día, en el acuerdo y en el acta, el administrador se queda solo defendiendo una decisión que no tomó él.

Qué se te reclama. Haber contratado «por tu cuenta» una póliza con menos coberturas, o haber dejado pasar el preaviso y provocar una doble prima o un hueco sin cobertura entre una póliza y otra.

Cómo se documenta la diligencia. Acuerdo literal en el acta, certificación del acuerdo y acuse de la anulación, tal y como detallamos en el acta del cambio de seguro.

Error Reclamación típica al despacho Con qué se defiende
Capital de continente desfasado La parte no indemnizada por regla proporcional Informe de entrada y aviso escrito a la junta
Obra o instalación sin comunicar Reducción o rechazo del siniestro Nota al corredor con acuse, tras el acuerdo de junta
Parte fuera de plazo Daños y perjuicios por el retraso Fecha de conocimiento registrada y fotos fechadas
Recibo devuelto sin regularizar Siniestro sin cobertura efectiva Control de recibos con alerta y aviso al presidente
Cambio de póliza sin acta Responder de una decisión ajena Acuerdo en acta, certificación y acuse de anulación

El expediente que te defiende

La diligencia no se recuerda: se acredita. Por cada comunidad, un expediente de seguro con seis cosas dentro: la póliza y sus condiciones particulares, el histórico de comunicaciones con el corredor y la aseguradora, los partes abiertos con su fecha de conocimiento, los informes que llevaste a la junta, las actas donde consta lo que se aprobó y el control de recibos del ejercicio.

Y una regla de oficio que ahorra más disgustos que cualquier cobertura: lo que se advierte, se escribe; y lo que se escribe, se lleva a la junta. Un capital corto informado por escrito y no corregido por decisión de los propietarios deja de ser un problema tuyo. El mismo capital corto, advertido de palabra en el pasillo, es tu problema entero.

En Canarias hay además dos factores que no conviene tratar como decorado: el salitre y el viento castigan fachadas, carpinterías y cubiertas antes de lo previsto, y en muchos edificios conviven vecinos residentes con alquiler vacacional, lo que cambia el uso real del inmueble y, con él, lo que había que declarar.

El listado de obligaciones del cargo y el checklist previo a la junta ordinaria están en qué debe hacer el administrador con el seguro de la comunidad.

Dónde entra un corredor

Como corredores de seguros, con una cartera de comunidades hacemos exactamente lo que después se convierte en tu defensa: revisar las pólizas una a una, dejar por escrito dónde hay capital corto o cobertura que no encaja con el edificio, pedir alternativas a varias aseguradoras sobre un análisis objetivo del mercado y acompañar el siniestro cuando llega, con las fechas anotadas.

También decimos cuándo una póliza está bien como está: el trabajo es que no haya sorpresas, no mover papel. Puedes ver cómo enfocamos los seguros de comunidades o, si prefieres empezar por lo concreto, mándanos una póliza de tu cartera y te decimos qué vemos en ella.

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