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La aseguradora rehúsa el siniestro de tu comunidad: qué hacer

Guía paso a paso cuando la aseguradora rechaza el siniestro de la comunidad: cómo leer la carta de rehúse, plazos de la LCS y reclamación al SAC y a la DGSFP.

Llega la carta. Dos párrafos, lenguaje neutro y una frase que lo resume: "no procede indemnización". La comunidad lleva seis semanas con el garaje húmedo, un presupuesto encima de la mesa y una junta que pregunta al presidente qué pasa ahora. El rehúse no es el final del expediente: es el principio de otro, con sus propios plazos. Y corren desde ya.

Lee la carta antes que nada: no todos los rehúses son iguales

La carta te dice por qué rechazan, y eso condiciona toda la estrategia. En comunidades, los motivos que más vemos son cuatro:

  • Falta de cobertura. El daño no está en la póliza. Discusión sobre el contrato.
  • Exclusión aplicada. Hay cobertura general, pero se invoca una exclusión concreta de las condiciones generales.
  • Daño progresivo o falta de mantenimiento. El clásico canario: filtraciones, fachada castigada por el salitre, cubiertas que llevan años pidiendo obra. No es un hecho súbito, sostienen: es deterioro.
  • Incumplimiento de un deber del tomador. Declaración fuera de plazo, obra no comunicada, cuestionario mal cumplimentado en su día.

Los dos primeros y el cuarto se discuten con argumentos jurídicos y documentos. El tercero se discute con un perito. Confundirlos es el error más caro.

Los plazos que corren desde el primer día

Trámite Plazo Norma
Comunicar el siniestro a la aseguradora 7 días desde que se conoce, salvo plazo mayor en póliza Art. 16 LCS
Pago del importe mínimo de lo que la aseguradora pueda deber 40 días desde la declaración del siniestro Art. 18 LCS
Designar tu perito tras ser requerido 8 días Art. 38 LCS
Reclamar en vía judicial (prescripción, seguros de daños) 2 años Art. 23 LCS

Todos remiten a la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro. Anótalos en el libro de actas el mismo día que llega el rehúse.

Paso 1: reclamación escrita al Servicio de Atención al Cliente

Toda aseguradora tiene un Servicio de Atención al Cliente (SAC) obligatorio, con reglamento propio publicado en su web. Es la primera puerta y, además, es el requisito previo para todo lo que viene después.

Cómo se escribe una reclamación que sirve:

  1. Identifica el expediente: póliza, número de siniestro, fecha del hecho y tomador (la comunidad, con su CIF).
  2. Rebate el motivo concreto de la carta. No sirve "no estamos de acuerdo". Sirve explicar por qué el daño es súbito, o por qué la exclusión invocada no encaja.
  3. Adjunta prueba: fotografías fechadas, actas de junta con las obras de mantenimiento, facturas de conservación, parte del fontanero.
  4. Pide el informe del perito de la aseguradora. Suele entregarse a petición del asegurado y es la pieza que necesitas para rebatirlo.
  5. Envíalo por un medio que deje rastro y guarda el acuse.

El SAC dispone de un plazo máximo tasado para contestarte, que figura en su propio reglamento. Si vence sin respuesta, o si la respuesta no resuelve, se abre la siguiente vía.

Paso 2: reclamación ante la DGSFP

El Servicio de Reclamaciones de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones admite la reclamación solo si antes has pasado por el SAC y este ha resuelto en contra o ha dejado vencer su plazo.

Conviene saber que ese informe no es vinculante: no condena a pagar. Aun así pesa, porque un pronunciamiento favorable es un argumento serio en la negociación y un documento útil si el asunto acaba en el juzgado.

Es un trámite gratuito y sin abogado. Merece la pena cuando la discusión es de interpretación del contrato o de mala praxis en la tramitación. No resuelve, en cambio, una discrepancia técnica sobre la causa del daño.

Paso 3: si lo que se discute es el importe, la vía pericial

Cuando ya no está en cuestión la cobertura sino cuánto vale el daño, la Ley de Contrato de Seguro abre la tasación pericial contradictoria: cada parte designa su perito y, si no coinciden, entra un tercero cuyo dictamen vincula a las dos. Tiene plazos cortos, reglas propias sobre quién paga y una trampa clásica —dejar pasar el requerimiento para designar perito—, y lo explicamos entero en cómo funciona el tercer perito.

Quédate aquí con el matiz que evita disgustos: esa vía sirve para discutir cuánto, no si hay cobertura. Si la aseguradora niega que el siniestro esté cubierto, ningún perito zanja nada. Ese debate es jurídico y se libra en los dos pasos anteriores.

Errores que encarecen el expediente

  • Reparar antes de documentar. Ataja lo urgente para que el daño no crezca, pero fotografía todo y guarda facturas. Sin prueba del estado previo, el peritaje de parte nace cojo.
  • Dejar pasar los dos años. La prescripción no avisa, y la reclamación al SAC o a la DGSFP no sustituye a la interrupción formal del plazo.
  • Decidir en solitario. Ejercitar acciones en nombre de la comunidad requiere acuerdo de junta conforme a la Ley 49/1960 de Propiedad Horizontal. Llévalo al orden del día.
  • Discutir por teléfono. Lo que no está por escrito no existe en un expediente de siniestro.

Dónde entra un corredor

Como corredor de seguros, nuestro papel en un rehúse no es "presionar" a nadie: es leer la póliza contra la carta de rechazo y decirte si el argumento de la aseguradora se sostiene. A veces se sostiene, y lo decimos igual de claro. Cuando no, asumimos la interlocución técnica con la compañía, ordenamos la documentación, planteamos la reclamación y valoramos si procede activar la vía pericial del artículo 38.

Esa asistencia en la tramitación de siniestros es una de las obligaciones que el RD-ley 3/2020 de distribución de seguros atribuye al corredor frente a su cliente. Y es la razón por la que conviene revisar la póliza de la comunidad antes del siniestro: buena parte de los rehúses nacen de coberturas que nadie leyó en su día. Lo mismo vale para el propietario y su seguro de hogar, que a menudo cubre daños que la comunidad ha rechazado.

Si tu comunidad tiene un siniestro rehusado, mándanos la carta y la póliza y te decimos qué margen real hay y qué plazo tienes para moverte.

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