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Salitre, viento y calima: qué cubre tu seguro de hogar en Canarias

El salitre corroe, el viento arranca y la calima ensucia. Te explicamos qué daños paga la póliza de hogar en Canarias y cuáles son mantenimiento tuyo.

Un apartamento a doscientos metros del mar. La barandilla de la terraza lleva seis años oxidándose a la vista de todos, hasta que un día se suelta el anclaje y hay que sustituirla entera. El propietario abre parte. Y la aseguradora lo rechaza. No por mala fe: porque eso no es un siniestro, es corrosión acumulada.

Vivir junto al Atlántico tiene una factura de mantenimiento que la póliza de hogar no asume. Merece la pena saber dónde está la línea antes de necesitarla.

La regla que lo explica casi todo

Un seguro de daños cubre lo súbito, accidental e imprevisto. No cubre el desgaste, el envejecimiento de los materiales ni la falta de conservación. Esa distinción no es un capricho comercial: es la naturaleza del contrato de seguro, que en la Ley 50/1980 se construye sobre la idea de riesgo, es decir, de algo que puede ocurrir, no de algo que sabemos que va a ocurrir.

El salitre va a corroer. La pregunta no es si pasará, sino cuándo. Por eso, como regla, la corrosión es tuya.

Salitre: qué es mantenimiento y qué no

En primera línea de costa, el ambiente marino ataca carpinterías de aluminio, herrajes, tornillería, barandillas, toldos, climatización y hasta las armaduras del hormigón. Nada de eso se indemniza como "daño por salitre": ese riesgo no existe en las pólizas de hogar.

Ahora bien, el salitre sí puede aparecer en un expediente por otra vía: como causa de un daño súbito posterior. Si un herraje corroído cede y la ventana se descuelga rompiendo el cristal y el suelo, el cristal y el suelo pueden entrar; la ventana corroída, no. Y si hubo dejadez manifiesta en el mantenimiento, la aseguradora puede rechazar también lo demás.

Traducción práctica: en Canarias, conservar es parte de estar bien asegurado.

Viento: aquí sí hay cobertura, con condiciones

El viento es distinto. Un temporal es un hecho puntual, no un proceso, y las pólizas de hogar lo recogen dentro de los fenómenos atmosféricos.

Hay dos niveles que conviene tener claros:

  • La póliza privada cubre daños por viento a partir de un umbral de velocidad fijado en el condicionado. Cada compañía marca el suyo. Es una de esas cláusulas que delimitan de verdad lo que cobrarás y que muy poca gente ha leído.
  • El Consorcio de Compensación de Seguros entra cuando el fenómeno es extraordinario. Dentro de la llamada tempestad ciclónica atípica se incluyen los vientos con rachas superiores a 120 km/h. En ese caso indemniza el Consorcio, no tu aseguradora, aunque el trámite se inicia igualmente a través de ella.

Dato importante: para que el Consorcio responda tiene que existir una póliza en vigor con el recargo correspondiente. Sin seguro de hogar no hay cobertura extraordinaria.

Y un matiz que genera muchas discusiones: si el viento arranca un toldo mal anclado o una antena que estaba suelta desde el invierno anterior, la conversación vuelve al mantenimiento.

Calima: la gran decepción

La calima ensucia, se cuela por las rendijas, deja depósito en muebles de terraza, placas solares, piscinas y sistemas de climatización. Casi nunca es un siniestro asegurable. Es suciedad, y limpiar no es indemnizable.

Hay excepciones cuando la calima llega acompañada de viento fuerte y ese viento provoca un daño material concreto: una rotura, un desprendimiento. Lo que se indemniza entonces es el daño, no el polvo.

Resumen visual

Un cuadro orientativo, solo para ilustrar el criterio general. Manda siempre tu condicionado particular:

Situación Suele cubrirse Suele quedar fuera
Barandilla y carpintería oxidadas por el ambiente marino Sustitución y repintado: mantenimiento
Cristal roto al desprenderse una hoja corroída El cristal y los daños que cause La ventana deteriorada
Toldo arrancado por temporal, bien instalado Toldo y daños derivados, si se supera el umbral de la póliza
Antena o placa suelta desde hace meses que sale volando Falta de conservación
Rachas superiores a 120 km/h Vía Consorcio, con póliza en vigor
Limpieza de terraza, piscina o placas tras la calima Limpieza y desatascos
Filtración de lluvia tras episodio de calima y viento Daños al continente y contenido, según causa Impermeabilización pendiente

Cómo no quedarte fuera

Conserva y documenta. Facturas de repintado de carpinterías, revisiones de toldos, sellado de terrazas, mantenimiento de la climatización. Ante una discusión sobre desgaste, un histórico de mantenimiento es tu mejor argumento.

Lee las cláusulas limitativas. El artículo 3 de la Ley de Contrato de Seguro exige que se destaquen de forma especial y que las aceptes específicamente por escrito. Los umbrales de viento, las franquicias y las exclusiones de estética viven ahí.

Revisa capitales de continente y contenido. Si el capital se queda corto, la indemnización se recorta en proporción, y eso golpea igual en una vivienda unifamiliar que en un apartamento costero.

Declara el siniestro a tiempo. El artículo 16 de la Ley de Contrato de Seguro fija siete días desde que lo conoces, salvo plazo mayor en la póliza. Y el artículo 17 te obliga a aminorar las consecuencias: tapa la filtración, retira lo que pueda volarse, haz fotos antes de tocar nada.

Distingue tu póliza de la de la comunidad. En un edificio, fachada, cubierta y elementos comunes suelen ir por el seguro de la comunidad, y lo privativo por el tuyo. La frontera exacta se define en el condicionado, no en la conversación del portal.

Si alquilas como vivienda vacacional, avísalo. Una vivienda con rotación de huéspedes no tiene el mismo riesgo que una habitual, y ocultarlo puede complicar la indemnización el día del siniestro.

Dónde entra un corredor

Como corredores de seguros, aquí hacemos un trabajo muy concreto: leer el condicionado que nadie lee. Comprobar el umbral de viento, si hay exclusión expresa de corrosión o de daños estéticos, si el continente incluye toldos, cristales, placas y cerramientos, y si los capitales aguantan una reparación real en una isla, con el sobrecoste de transporte de materiales que eso implica.

Después comparamos alternativas de varias aseguradoras sobre un análisis objetivo y te decimos qué diferencias importan de verdad. A veces la conclusión es que tu póliza está bien y solo hay que ajustar un capital. Cuando es así, lo decimos igual.

Si vives en costa, tienes una segunda vivienda cerrada buena parte del año o quieres saber qué pasaría con tu seguro de hogar en el próximo temporal, mándanos la póliza y te decimos lo que vemos.

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