Me jubilo: qué seguros revisar y cuáles ya no hacen falta
Al jubilarte cambian tus riesgos: qué pólizas cancelar, cuáles conservar y cuáles ganan peso. Guía práctica para revisar tus seguros de vida y salud.
Firmas la última nómina, entregas las llaves del negocio o te dan de baja en el régimen que sea, y a partir de ahí todo el mundo te habla de la pensión. Nadie te habla de la carpeta de los seguros. Y esa carpeta, tal como está, se diseñó para una vida que acaba de terminar: la de alguien con hipoteca, con hijos a cargo, con una actividad profesional y con un sueldo que había que proteger.
La jubilación no es el momento de cancelar seguros a lo bruto. Es el momento de revisarlos uno a uno, porque tu mapa de riesgos ha cambiado de arriba abajo.
Qué cambia realmente el día que te jubilas
Tres cosas, y las tres afectan a la póliza:
- Desaparece el ingreso que había que proteger. Ya no hay un salario ni una facturación que dependa de que tú puedas trabajar. La pensión se cobra igual estés sano o enfermo.
- Cambia el perfil de gasto. Menos deuda y más gasto sanitario y doméstico. Pasas muchas más horas en casa.
- Cambia tu edad de contratación. Y esto importa: hay coberturas que se contratan bien a los 50 y se contratan mal, o no se contratan, a los 70. Cancelar hoy algo que mañana no vas a poder recuperar es la decisión más cara de toda esta revisión.
Pólizas que pierden sentido (o parte de él)
El seguro de vida vinculado a la hipoteca. Si la hipoteca está amortizada, esa póliza ya no protege nada concreto. Comprueba primero que no haya un beneficiario designado a favor de la entidad y que la deuda esté efectivamente cancelada. A partir de ahí, la decisión es tuya: mantenerla como herencia para tus hijos o darla de baja respetando el preaviso de la póliza.
El seguro de vida de riesgo con capital alto. Un capital pensado para cubrir 20 años de estudios de dos hijos y una deuda hipotecaria no describe tu situación actual. Aquí conviene distinguir: si el objetivo era sustituir un sueldo, el objetivo ya no existe; si el objetivo es dejar liquidez para un impuesto de sucesiones o para repartir una herencia sin vender el piso, el objetivo sigue vivo y quizá solo haya que ajustar el capital.
La cobertura de incapacidad permanente para el trabajo. Muchas pólizas de vida la incorporan y muchas dejan de tener recorrido a partir de determinada edad o cuando cesa la actividad laboral. Léela antes de seguir pagándola.
El seguro de accidentes ligado a tu actividad. Si el vínculo con la empresa o la actividad ha terminado, revisa si sigue teniendo sentido o si ya está duplicado con otra póliza tuya.
Pólizas que ganan importancia
El seguro de salud. Es la que más gana y la que más gente cancela por error. Volveremos a ello en el siguiente apartado.
El hogar. Pasas más tiempo en casa, y lo que se rompe se rompe estando tú delante. Dos cosas que casi nadie mira: si el capital de contenido sigue siendo realista después de treinta años acumulando cosas, y qué alcance tiene la responsabilidad civil familiar. En Canarias hay un tercer factor que no es folclore: el salitre y el viento castigan carpinterías, toldos y cerramientos, y conviene saber qué entra y qué no.
Los decesos. Es una póliza que se valora poco hasta que toca usarla, y la edad de contratación pesa mucho. Si ya la tienes, cancelarla y volver a contratarla más adelante rara vez es una buena idea. Lo tratamos con detalle en este artículo sobre el seguro de decesos.
La responsabilidad civil profesional, si vienes de una actividad por cuenta propia. Aquí hay una trampa clásica. Muchas pólizas de RC profesional funcionan por reclamación: cubren la reclamación que se presenta mientras la póliza está viva, aunque el trabajo se hiciera años antes. Si cancelas el mismo día que cierras, una reclamación que llegue dos años después puede quedarse fuera. Lo que hay que negociar antes de cerrar es la cobertura posterior a la baja. Lo explicamos en detalle en responsabilidad civil profesional para autónomos y colegiados.
Tabla de decisión rápida
| Póliza | Qué cambia al jubilarte | Decisión típica |
|---|---|---|
| Vida asociada a hipoteca | La deuda ya no existe | Baja, o mantener solo como herencia |
| Vida de riesgo | No hay sueldo que sustituir | Ajustar capital o replantear finalidad |
| Incapacidad para el trabajo | Ya no hay actividad laboral | Revisar límites de edad y alcance |
| Salud | Más uso previsible | Conservar y revisar copagos y cuadro médico |
| Hogar | Más horas en casa, más contenido | Actualizar capitales y revisar RC familiar |
| Decesos | La edad encarece la entrada | Conservar si ya se tiene |
| RC profesional | Cesa la actividad, no el riesgo | Cobertura posterior a la baja antes de cerrar |
El error de cancelar el seguro de salud
Es la decisión que más veces hay que frenar en una revisión de este tipo. El razonamiento suele ser: "ahora tengo tiempo para esperar en la pública".
El problema es la puerta de vuelta. Si dentro de tres años quieres volver a tener un seguro de salud, vas a contratar con tres años más, con las patologías que hayan aparecido en ese tiempo y con las carencias empezando de cero. Ese historial no se recupera.
Antes de cancelar, mira si la alternativa es ajustar en lugar de eliminar: modalidad con copago, revisar si el cuadro médico de tu isla cubre lo que de verdad usas, o suprimir garantías que no vas a utilizar. En seguros de vida y salud verás cómo se plantea esa revisión.
Cómo hacer la revisión, en orden
- Reúne todas las pólizas vivas. Incluidas las que van cargadas en la cuenta y ni recuerdas haber firmado.
- Comprueba coberturas duplicadas. Es habitual pagar dos veces por la misma asistencia o por el mismo capital de fallecimiento.
- Revisa beneficiarios. Es el momento natural para actualizar designaciones que llevan décadas sin tocarse.
- Mira los plazos de preaviso. Ninguna baja se ejecuta cuando a uno le apetece: la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro y la propia póliza fijan los plazos, y llegar tarde significa un año más de prima.
- Decide primero qué conservas y solo después qué cancelas. Nunca al revés.
Dónde entra un corredor
Como corredores de seguros asesoramos con independencia, sobre la base de un análisis objetivo de un número suficiente de contratos del mercado, conforme al RD-ley 3/2020 de distribución de seguros: primero analizamos tus necesidades reales y solo después proponemos.
En una revisión de jubilación eso se traduce en algo muy concreto: leer lo que ya tienes antes de proponerte nada, decirte qué pólizas no te aportan y advertirte de cuáles no deberías soltar aunque la prima te moleste. A veces la conclusión es que solo hay que dar de baja una cosa y ajustar dos cifras. Cuando es así, lo decimos igual.
Si estás cerca de la jubilación o acabas de jubilarte, mándanos tus pólizas y te decimos qué sobra, qué falta y qué conviene no tocar.